Ciencia y Tecnología

Los antiguos cefalópodos usaban el poder de la succión para apoderarse de sus presas

Para todos los cefalópodos, no hay dos tentáculos exactamente iguales. Este grupo de criaturas marinas inteligentes, incluidos pulpos, calamares y nautilus con caparazón, posee una plétora de brazos (en algunas especies, hasta 90). De hecho, un nuevo estudio de especímenes fosilizados en Scientific Reports encuentra que una antigua especie de cefalópodo llamada Vampyronassa rhodanica podría haber tenido ventosas especializadas a lo largo de sus brazos para agarrar con fuerza a su presa, un hecho que desafía por completo las percepciones anteriores de la especie.

Un misterio antiguo

Los especímenes fósiles de V. rhodanica revelan que la especie poseía cuerpos pequeños de forma ovalada con ocho brazos palmeados y dos aletas flexibles. Aparte de eso, V. rhodanica sigue siendo mayormente un misterio porque el tejido blando de su cuerpo tendía a descomponerse antes de que el tiempo pudiera preservarlo.

Con pocos fósiles bien conservados para estudiar, los científicos generalmente asumieron que la especie, uno de los ancestros más antiguos conocidos del calamar vampiro actual, se comportó de manera similar a sus descendientes modernos. Pensaron que flotaba a la deriva a través de las profundidades del océano, esperando el tiempo hasta que la comida, en forma de detritos, flotara.

Choque de lechón

Dando la vuelta a esa suposición por completo, un equipo de investigadores del Centro de Investigación sobre Paleontología de la Universidad de la Sorbona implementó técnicas de imagen no invasivas para examinar fósiles de más de 164 millones de años encontrados previamente en La Voulte-sur-Rhône, en el sur de Francia. Su investigación encontró que V. rhodanica probablemente poseía un puñado de ventosas súper fuertes hacia los extremos de dos tentáculos dorsales extendidos.

Aunque es un rasgo único del calamar vampiro, muchas especies modernas usan apéndices y ventosas similares para crear fuertes fuerzas de succión. Esto les permite capturar y retener presas que se retuercen.

El equipo dice que la presencia de estos retoños súper fuertes indica que V. rhodanica probablemente merodeaba por el océano abierto como un depredador activo, en lugar de un recolector pacífico. Aunque más evidencia fósil ciertamente podría revelar más, por ahora, una cosa parece absolutamente clara: V. rhodanica era un cefalópodo a evitar.

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