Ciencia y Tecnología

Jake Paul les prometió fama. ¿Valió la pena el precio?

En el vasto mundo de los villanos de YouTube, puede que no haya ninguno tan famoso como Jake Paul.

La estrella de Vine de 24 años que se convirtió en vloguero ha polarizado a los espectadores con videos de travesuras y acrobacias peligrosas (aunque continúa generando millones de visitas). Es un emprendedor en serie vinculado a varias empresas comerciales dudosas y engañosas (aunque eso no ha disuadido a los inversores). En repetidas ocasiones ha ofendido y alienado a sus colaboradores (aunque sigue encontrando nuevos). En 2020, declaró que el coronavirus era un «engaño». A menudo puede parecer que vive para provocar indignación.

Ahora, Paul enfrenta acusaciones de conducta sexual inapropiada por parte de otras personas influyentes.

Sin embargo, sigue siendo el modelo de muchas estrellas de las redes sociales en la actualidad. Sin él, es difícil imaginar la avalancha actual de las llamadas «casas de colaboración», donde los jóvenes creadores de contenido filman videos, organizan fiestas y estimulan el drama. O la proliferación de videos de bromas en YouTube. O el arquetipo del chico malo encarnado por tantos empresarios influyentes nacidos en TikTok.

En el centro de estas comparaciones se encuentra la casa Team 10, un colectivo de influencers y una agencia de gestión de talentos fundada por Paul en 2016. La visión: él y otros seis creadores, de entre 14 y 19 años, vivirían juntos y aprovecharían sus seguidores colectivos para vistas y efectivo. Todos se beneficiarían, pero nadie más que el Sr. Paul.

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