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Imperio Azteca: Orígen, características, organización y cultura

El Imperio Azteca fue la última de las grandes civilizaciones que brilló en el valle de México antes de da llegada de los españoles. Sus grandes templos y mercados, así como los adornos de sus guerreros y el oro de sus joyas, dejaron maravillados a los conquistadores.

El Imperio Aztecas: Las primeras culturas

Muchos cientos de años antes de la llegada de los aztecas. numerosos pueblos se habían asentado en el área de México y de Centroamérica olmecas, zapotecas, mixtecas, teotihuacanos, mayas, totonacas y toltecas.

Ellos fueron los primeros en dominar el cultivo y el arte de la construcción, en comerciar y organizar la sociedad, en honrar a los dioses y a los guerreros.

Pero después de haber pasado por un momento floreciente, todos entraron en la decadencia, pero todavía quedan sus pirámides, templos y esculturas para la admiración de la humanidad.

Los Aztecas no hicieron más que recoger los frutos de aquel pasado brillante.

EL PAÍS DE HULE

Los primeros antecedentes de vida urbana los encontramos en el pueblo olmeca (significa pueblo del Ihule), que floreció entre el 1200 y el 500 a.C en la costa del Golfo de México.

El trazado de una ciudad a lo largo de un eje norte-sur, es un modelo olmeca que luego se repetirá en otras culturas. Fueron hábiles escultores y sus enormes cabezas de piedra son famosas en todo el mundo.

INVENTORES DEL CERO

La invención del número cero siempre fue atribuida a los Mayas, pero en realidad las más modernas investigaciones han determinado que fue un mérito olmeca, conseguido hace nada menos que 3.000 años.

Este avance les permitió llevar el cómputo del tiempo con una gran precisión.

LOS TEOTIHUACANOS

Cuando decae la cultura olmeca, empiezan a florecer en los altos valles centrales de México una serie de pueblos emparentados entre sí: de todos ellos, el más importante fue el teotihuacano (desde la época de Cristo al año 900).

Dejaron para la posteridad el magnífico complejo religioso formado por las pirámides del Sol y de la Luna, lo que revela el alto grado de desarrollo que habían alcanzado.

TODO TERMINA

Alrededor del año 900, termina la gran cultura de los teotihuacanos. ¿Causas? Todavía no hay certezas. Fueron
debilitándose y terminaron siendo vencidos por otros pueblos. Quedaron para la posteridad sus magníficas obras de arte.

El tiempo de los Toltecas

Pese a su declinación, la cultura teotihuacana no desapareció: Otro pueblo llegado desde el norte, los toltecas, recogió esa herencia revitalizó.

Este pueblo, que hablaba la lengua nahuatl, también dejaría su marca en el valle de México y en la península de Yucatán.

Tocaría a los toltecas aportar elementos de civilización definitivos como el calendario y los signos gráficos con los cuales registraban las fechas.

El jefe y fundador de la primera dinastía se llamó Mixcóatl: asesinado por un usurpador, fue vengado por su hijo, quien se hizo reconocer como jefe y sacerdote supremo e instaló la capital en Tula.

LA CIUDAD DE LOS ANIMALES

La capital de los toltecas, Tula, debió haber sido muy impresionante, a juzgar por sus ruinas y los monumentos que aún quedan en pie. En la pirámide principal había un templo consagrado al dios Quetzalcóatl (la serpiente emplumada) y en sus muros se hallan representados numerosos animales, como águilas, pájaros, serpientes, coyotes y jaguares.

Todas estas imágenes escondían un profundo significado religioso.

UN POCO DE TODO

Los toltecas fueron grandes arquitectos, carpinteros y mecánicos. Pero también eran muy buenos en agricultura: cultivaban el maíz, el algodón, el frijol, el chile (ají) y todo tipo de plantas.

Del algodón hacían hilo con el que elaboraban sus telas. Los hombres usaban túnicas y taparrabos y, cuando hacía frío, se agregaban una manta con una abertura en el centro para pasar la cabeza, como nuestros conocidos ponchos.

HISTORIA Y LEYENDA

La historia de los gobernadores toltecas (grabado de arriba) es muy poco conocida. Todavía no se sabe qué parte es historia real y cuál simplemente un mito transmitido de boca en boca por generaciones.

Una larga marcha

Los aztecas llegaron al valle de México en el siglo XIII dC, después de una larga marcha que les demandó anos de sacrificios y guerras.

Provenían de la zona del gran Lago Salado, cerca del desierto de Utah (actual Estados Unidos). Primero vivieron en cuevas y luego se terminaron asentando sobre una isla del lago Texcoco, donde con el tiempo fundaron la ciudad de Tenochtitlán (1325). Después de ser sometidos por los tepanecas, su rígida organización social y económica, así como su habilidad para la guerra, les permitió independizarse y pasar a ser dominadores.

¿CÓMO SE LLAMABAN?

Los aztecas también se llamaban a sí mismos mexicas como pueblo y azteca (no aztecas, ya que azteca es plural de aztecatl).

El origen del nombre deriva de Aztlán, la provincia a la que pertenecieron cuando eran parte del imperio tolteca.

También se dieron el nombre de chichimecas, por su pasado como pueblo cazador y el de culhúas, por el de una tribu a la que admiraban.

¿DONDE SE INSTALARON LOS AZTECAS?

Los aztecas se instalaron en algunos islotes del lago Texcoco el año 1325 y fundaron la ciudad de Tenochtitlán, nombre que derivaría de Tenoch, su caudillo.

Para otros, la palabra quiere decir «el nopal (una planta) sobre la piedra». Según la tradición, los sacerdotes hicieron creer a la tribu que allí terminaba su largo viaje porque se había cumplido la profecía de que iban a hallar un águila sobre un nopal, con una serpiente en el pico.

La huida a los islotes, en realidad, se habría debido a que fueron perseguidos por los culhúas por haber sacrificado a la hija de su jefe desollándola viva.

¿CÓMO SABEMOS DE ELLOS?

No es fácil conocer el pasado de los aztecas, ya que los conquistadores borraron casi todas las huellas de su civilización.

Lo que quedó para estudiar son los relatos indígenas hechos antes dela llegada de los españoles en forma de imágenes (se los conoce como códices),y los que hicieron después de la conquista, inclusive con caracteres latinos.

También están las fuentes españolas, que son, por lo general, escritos elaborados padres franciscanos (como Bernardo de por los Sahagún) que recogen viejas historias narradas por los sacerdotes.

También han perdurado algunas de sus construcciones, objetos de arte y monumentos.

Pueblo del sol El dios tribal y guerrero de los Aztecas, Huitzilopochtli, fue quien, según la leyenda, los sacó de Aztlán y los condujo en la larga marcha que terminó con la fundación de Tenochtitlán.

Ese dios, que era apenas una divinidad secundaria, terminó siendo para los aztecas uno de los más importantes y lo asociaron con el sol.

En su honor se hicieron infinidad de sacrificios humanos en la creencia de que era la única manera de preservar el mundo.

Los Aztecas también creían en la antigua tradición religiosa de los toltecas y de los teotihuacanos, y terminaron elaborando un complejo universo místico.

LAS CINCO EDADES

Para los aztecas, hubo cuatro mundos antes del actual, que es el quinto. Creían en cuatro edades anteriores durante las cuales hubo cuatro soles y también cuatro humanidades.

Todas aquellas edades habían terminado en forma trágica debido a la soberbia de los dioses, quienes arrepentidos, terminaron sacrificándose para permitir la quinta edad.

Esto explica, en parte, la necesidad de realizar sacrificios humanos.

EL SACRIFICIO HUMANO DEL IMPERIO AZTECA

Una de las cosas que más repugnaron a los conquistadores españoles cuando llegaron a Tenochtitlán, fue la costumbre de los aztecas de realizar sacrificios humanos (pese a que los españoles después terminaron cometiendo todo tipo de atrocidades).

Las víctimas eran prisioneros de guerra, quienes después de subir la pirámide arriba de la cual se encontraba el templo, eran acostados sobre una piedra.

El sacerdote les abría entonces el pecho con un cuchillo y les sacaba el corazón.

EL MÁS ALLÁ

Para los aztecas, lo que determina dónde va el alma después de la muerte no es su conducta en la vida si no el tipo de muerte que se tuvo y la ocupación que tenía el difunto.

De allí que había varios destinos finales.

PROFECÍA CUMPLIDA

Los aztecas creían que Quetzalcóatl, que había huido de Tula, regresaría por mar desde el Oriente, en el año que lleva su nombre (1519 para el calendario occidental) a tomar posesión de su reino.

Eso indicaría el final del dominio azteca. Justo ese año, por mar y desde Oriente, desembarcaron los conquistadores.

LAS PIRÁMIDES DEL IMPERIO AZTECA

Los pueblos que habitaban el valle de México y Centroamérica, fueron los únicos que levantaron pirámides de piedra en América.

Pero, a diferencia de las construidas por los antiguos egipcios, las pirámides mexicanas son siempre truncadas (no terminan en punta) y escalonadas.

Además, eran utilizadas como templos -los que por lo común estaban en la cima-,un destino que nunca le habían dado los egipcios.

De todos modos, sin ser tan monumentales como las de Gizeh, no dejan de ser imponentes y revelan el alto grado de destreza en el cálculo y en la arquitectura que habían alcanzado estas civilizaciones.

TEMPLO MAYOR DE TENOCHITITLÁN

Fue la obra arquitectónica más importante construida por los aztecas. El templo estaba orientado con su fachada principal hacia donde se ponía el sol y asentado sobre una enorme plataforma que sobresalía por los cuatro costados.

Poseía dos escaleras que conducían a la parte superior, donde se encontraban dos templos, uno dedicado al dios Huitzilopochtli-eldios tutelar de los aztecas- y el otro al dios Tlaloc, que representaba el agua, la lluvia y la fertilidad.

El templo se fue construyendo en varias etapas por diferentes causas, entre ellas, las sucesivas inundaciones que sufría el lugar.

PIRÁMIDE DE LA LUNA

Dentro del enorme complejo arquitectónico-religioso de Teotihuacán, se destaca la pirámide de la Luna, levantada en uno de los extremos de la avenida de los muertos.

Esta pirámide representa a uno de los dioses creadores del mundo.

SALIÓ A LA LUZ POR LA LUZ

Las ruinas del Templo Mayor fueron devueltas a la luz por los obreros de la Compañía de Luz y Fuerza, que se encontraban trabajando en el centro de la ciudad de México en 1978.

Al perforar la calle con sus máquinas dieron, por casualidad, con el Templo.

UNA CIUDAD RELIGIOSA

Teotihuacán fue una ciudad planificada por los sacerdotes-arquitectos para honrar a los dioses fundadores del cosmos.

A través de la ciudad corre la ancha Calle de los Muertos, que tiene 4km de longitud, junto a la cual se levantan las pirámides del Sol (cuya base mide 225m por lado y que es tan alta como un edificio de 20 pisos) y dela Luna, que es más pequeña.

En el extremo sur se encuentra un gran recinto cuadrado, limitado por pesadas construcciones, al cual se conoce con el nombre de Ciudadela.

Dentro de ese recinto está el templo de Quetzalcóatl (abajo). En uno de los lados de este templo sobresalen enormes cabezas de serpientes, las cuales alternan con las representaciones del dios Tláloc.

Cuando los edificios estaban en uso, se hallaban cubiertos de estuco de cal y brillantemente pintados por lo general de rojo.

El gran ordenador

La organización política de los aztecas reconocía una cabeza dirigente, el huey tlatoani, una palabra que significa «el grande que habla, el gran ordenador».

Él era la primera y última palabra en todos los asuntos: justicia, guerra y religión. Si bien era un representante de la divinidad, nunca se lo tomó como un hijo del dios o una encarnación suya.

Este gran gobernante era elegido entre los miembros de una clase principal, la de los pipiltin.

Al lado del tlatoani se encontraba el cihuacóatl, a quien correspondía desempeñar sus funciones en caso de ausencia o cuando el jefe se iba a la guerra.

LOS CONSEJEROS

El tlatoani no gobernaba solo, sino que había varios consejos que colaboraban con él en las tareas de la administración. De todos esos consejos, uno era el más importante, el Consejo Supremo.

Las función de este organismo era la de asesorar al tlatoanı en los problemas que éste quisiera someter a ellos, así como participar en la designación de los funcionarios.

LOS DIGNATARIOS

Había cuatro grandes dignatarios que cumplían funciones muy importantes: el tlacochcálcatl (señor de la casa de los dardos) quien, junto al tlacatécatl, asumí a la más alta jerarquía militar; y el huitznahuatlailótlac y eltizociahuácatl, quienes tenían las atribuciones de ser los jueces principales.

LOS GOBERNADORES

Todas las poblaciones de alguna importancia tenía su gobernador otlatoque. En las poblaciones sometidas por los aztecas, se daba muchas veces el caso de que los antiguos gobernantes eran mantenidos en sus funciones, aunque con la obligación de prestar obediencia y pagar tributos al tlatoani.

TODOS PAGAN

Los aztecas eran muy organizados para cobrar los impuestos, con los cuales se sostenía el aparato administrativo. Todo el pueblo tributaba, así como los vencidos en las guerras.

Otros ingresos se obtenían del trabajo de las tierras del Estado, así como de los botines de guerra. El responsable de controlar esos ingresos era el cihuacóatl.

Grandes artistas

Los aztecas no hicieron obras de arte para ser contempladas como tales, sino para aplicarlas en algún monumento religioso.

Eso sí, supieron distinguir al buen artesano y usaron el producto de su habilidad para honrar a los dioses. Fueron grandes arquitectos y escultores, pero no se destacaron en la pintura ni en el dibujo.

Como los dioses vivían en el cielo, su santuarios e imágenes debían hacerse elevados y majestuosos. El templo era la culminación de una serie armoniosa de planos ascendentes concebidos para dar la ilusión de altura, razón por la cual no dudaron en recurrir a la perspectiva: el observador colocado al pie de la escalinata no puede ver a la gente que está en la parte superior.

CABALLEROS ÁGUILA

Los guerreros más destacados podían entraren una orden especial, la de los caballeros águila quienes tomaban parte de danzas y ritos especiales.

Esta escultura se encuentra en el Museo Nacional de Antropología de México.

ESCULTURA EN EL TEMPLO

Las cabezas de serpiente de piedra fueron esculpidas en el templo de Quetzalcóatl, en Tetotihuacán. Cada una de ellas tenía ojos de obsidiana pulida.

DOMINIO DE LO PEQUEÑO

El mismo sentido de la proporción que es tan evidente en la arquitectura, lo mantuvieron los aztecas en las obras escultóricas. La pieza más pequeña tiene la misma calidad de elaboración que las de tamaños muy superiores.

El finísimo cincelado permitía destacar los mínimos rasgos de las figuras.

LA GRAN DIOSA

Una de las divinidades más representada es la gran diosa Coatlicue, diosa de la tierra, quien había engendrado a la luna y las estrellas.

Sus hijos la mataron al notar que estaba embarazada, pero su hijo Huitzilopochtli acabó por vengarla.

REALISTAS Y SIMBÓLICOS

Los escultores aztecas trabajaban también en relieve y eran hábiles tanto para las representaciones simbólicas como para las realistas, que podían ejecutar sobre cualquier material disponible.

Solían recurrir a las incrustaciones de piedras brillantes para destacar los adornos y las figuras eran comúnmente representadas en posiciones pasivas.

Raza de guerreros

La condición de combatiente de los aztecas está en el origen mismo de este pueblo, que pasó de ser apenas una tribu extranjera poco numerosa llegada al valle de México en el siglo XIII, a dominar toda la región e imponer tributo a los vencidos.

¿Cómo fue posible este ascenso? La respuesta está en su organización interna, que llegó a ser sumamente rígida, y en su creencia en un dios guerrero.

Este dios, Huitzilopochtli, les imponía dominar a los pueblos vecinos y los aztecas no tardaron en cumplir el mandato.

MIL RAZONES PARA PELEAR

Los aztecas hacían la guerra para defenderse, por venganza, para obtener recursos y para conseguir víctimas para los sacrificios.

Esta última razón era religiosa, pero en realidad escondía otros propósitos no confesados, como eran las necesidades políticas y las económicas.

Con este panorama, la figura del guerrero se hizo cada vez más valiosa.

EL ORDEN MILITAR

La organización del ejército exigía la participación de todo hombre en condiciones físicas de sostener una pelea: los aztecas eran un pueblo en armas.

La unidad de organización era un conjunto de 20 hombres, algunos de los cuales formaban parte de cuerpos mayores, como si se tratase de pelotones y compañías.

Destacamentos especiales de cuatro a seis hombres se encargaban de la exploración, del mismo modo que las modernas patrullas.

LA TÉCNICA DE GUERRA

Los jóvenes aztecas debían pasar a los 15 años por el telpuchcalli, donde recibían instrucción para la guerra. Se les enseñaba el manejo de las armas, pero no hacían grandes ejercicios militares.

Sus habilidades, sin embargo, las podían manifestar en las grandes ceremonias mensuales donde los guerreros ejecutaban varios simulacros de combate.

Ya en guerra, cada soldado seguía al guerrero más experimentado, de una manera semejante a como un escudero medieval servía aun caballero armado.

LAS PESADAS CAMPAÑAS

Llevar adelante una empresa bélica contra un enemigo, era una tarea sumamente pesada. Como los aztecas no tenían bestias de carga, eran los propios guerreros quienes tenían que transportar sus alimentos,  todo esto condicionaba la lucha a una sola batalla, ya que las fuerzas atacantes no podían sostenerse en el campo más que unos pocos días.

Los sitios eran imposibles y las fortificaciones muy raras.

Una sociedad muy organizada

En un principio, la sociedad azteca estaba organizada por clanes de origen familiar, cada uno de los cuales tenía un jefe.

Esos jefes reportaban a un caudillo general, quien era la máxima autoridad del pueblo. Pero el aumento de la población y la expansión complicaron esta sencilla distribución original y la hicieron mucho más rígida y llena de obligaciones.

Surgieron dos clases bien nítidas: una integrada por la mayoría del pueblo trabajador y la otra por un pequeño grupo del cual salían los gobernantes.

VIEJAS COSTUMBRES

Los niños aztecas llegaban al mundo con el destino prefijado: sí eran varones, se les ponía en sus manos armas de juguete, y si eran mujeres, los padres les hacían simular que tejían.

El varón se llamaba según el día de su nacimiento: por ejemplo, Uno Caña o Siete Venado. O recibía el nombre de un animal.

En cambio, los nombres de las niñas se combinaban siempre con la palabra xóchitl, que quiere decir flor.

La educación comenzaba muy pronto, a los tres años: los padres vigilaban la instrucción de sus hijos y las madres, la delas hijas.

Un joven era apto para el matrimonio a los20 años, y una muchacha se consideraba madura aproximadamente a los 16.

Los padres disponían el matrimonio con el consentimiento de la pareja y se consultaba a un sacerdote para saber su destino.

HÁBITOS MACHISTAS

Las mujeres tenían sus derechos, aunque éstos eran menos que los de los hombres. Podían poseer bienes, celebrar contratos y recurrir a los tribunales de justicia.

Los matrimonios se concertaban entre las familias y las faltas que pudiera cometer el marido eran consideradas graves por no haber cumplido con el contrato.

Las mujeres debían ser fieles a su esposo, pero éste podía estar con otras mujeres siempre que no fueran casadas.

Los hombres tenían las mejores oportunidades dentro de la sociedad.

Los calendarios sagrados

Los aztecas tenían dos calendarios, que determinaban sus ceremonias religiosas.

El más importante era el llamado tonalpohualli, que consistía en la unión de una serie de 20 signos, con otra serie de números, del 1 al 13.

Estos signos y números se combinaban entre sí de talmanera que no volvían a repetirse si no después de 260 días.

Este calendario ritual es una de las invenciones más originales de la zona y ya había sido empleado por las culturas anteriores a los aztecas.

El otro calendario, que servía también para regular las actividades agrícolas, estaba dividido en dieciocho meses de veinte días cada uno (360 días) más otros cinco días que se llamaban montemi.

También servía para las fiestas religiosas.

FECHAS MÁGICAS

El calendario, de 260 días, le servía a los astrólogos aztecas para predecir y evitar la mala suerte que le correspondía a un hombre nacido en un día malo, si esto sucedía realizaban conjuros para mejorar su destino.

El recién nacido recibía el nombre según su fecha de nacimiento. La más importante ceremonia que se celebraba siguiendo este calendario era la del día 4, movimiento que conmemoraba el momento en que el sol, después de creado, se movió.

¡QUÉ MIEDO!

Durante los cinco días que se agregaban al calendario (montemi), el pueblo dejaba apagar sus fuegos y destruía sus enseres domésticos.

Mientras se esperaba una catástrofe, ayunaba y se lamentaba. Las mujeres embarazadas eran encerradas en graneros por temor a que se convirtieran en animales salvajes.

A los niños los hacían caminar y se les mantenía despiertos por miedo a que se durmieran y al despertar se convirtieran en ratas.

Cuando pasaba el montemi, se hacían fiestas de agradecimiento.

De América al Mundo

Numerosos productos vegetales tuvieron su origen en América y desde allí fueron llevados a Europa por los conquistadores.

Entre ellos, no se puede dejar de mencionar el tomate, la papa, el maíz, el tabaco y el chocolate, entre otros.

De todos ellos, el más empleado en la dieta de los aztecas era el maíz, con el que elaboraban potajes, tamales y las tradicionales tortillas, que aún consumen los mexicanos.

Con las semillas del cacao fabricaban una bebida llamada chocolate: sí, el conocido chocolate, con la diferencia de que el azteca era amargo.

Las semillas del cacao también les servían como mercadería de intercambio, ya que no conocían la moneda y practicaban el trueque de productos.

JARDINES FLOTANTES

Pueblo de agricultores, los aztecas se vieron forzados a emplear muchísima imaginación para autoabastecerse de alimentos.

Como ocupaban un estrecho terreno en un islote sobre un lago y les faltaba superficie para cultivar, crearon los chinampas o jardines flotantes.

Eran verdaderas islas artificiales formadas con lodo amontonado y fijado mediante hierbas y arbustos, entre los cuales circulaba el agua de los canales.

POCOS INSTRUMENTOS

Para las tareas agrícolas usaban la coa, que era una estaca con la que perforaban la tierra, y el metate (mortero) para moler los granos de maíz y transformarlos en harina.

Empleaban muchos instrumentos de piedra para cortar y moler, y el cobre martillado en frío para hacer agujas, hachas y adornos.

¡POBRES PERROS!

El contraste con la riqueza de plantas que poseían, los aztecas eran pobres en animales domésticos.

Tenían algunas variedades de perros, una de las cuales-no tenía pelos- se criaba para alimento.

Pero nunca usaron a este animal como transporte, como sí lo hicieron algunas tribus de Norteamérica.

El guajolote era su principal ave doméstica, aunque hay algunas pruebas de que criaban también gansos, patos y codornices.

Algunos insectos les servían tanto como tinte o como comida: tal el caso del gusano de maguey, que era servido junto a uno de sus platos típicos, el guacamole.

APAGUEN ESE CIGARRILLO

Los aztecas fumaban tabaco, casi siempre dentro de tubitos huecos, a la manera de los actuales cigarros.

En algunas épocas de su historia llegaron a usar pipas, probablemente para fines rituales, como las que usaban los indios de Estados Unidos.

En las ceremonias religiosas quemaban copal (una especie de cactus) como si se tratara de incienso, y obtenían hule de Veracruz.

Con el hule fabricaban las pelotas en combinación con el caucho, pero también lo usaban como goma para adherir plumas y otros adornos a sus vestidos.

Lo mismo hacían con el chapopote, que venía de los escapes de petróleo.

Todos a trabajar

Como en lo político y lo militar, los aztecas también eran muy organizados en materia de economía. Existía una distribución de actividades en función del sexo: a los hombres les correspondían (cuando no estaban en guerra) las más importantes tareas agrícolas y la mayor parte de las formas de producción artesanal.

A la mujer, en cambio, se le asignaban las tareas domésticas, algunas de ellas nada fáciles como la transformación del maíz en masa para las tortillas, lo que les demandaba horas de molienda.

Hilar y tejer, asimismo, eran tareas exclusivamente desempeñadas por las mujeres.

LOS ESPECIALISTAS

No todo era cultivar, claro. Había otras tareas que cumplir para que la sociedad funcionara bien. Por eso, estaban también quienes se ocupaban de labores extractivas (pescadores, recolectores, mineros, etc) y quienes, de la construcción (albañiles, canteros, carpinteros, pintores).

Otros cumplían tareas de manufactura (alfareros, canasteros, productores de esteras, sandalias, curtidores, etc) Y había artesanos especializados.

DEBAJO DE LA TIERRA

No sólo de pan vive el hombre y los aztecas lo sabían, por eso, también buscaron recursos no comestibles pero que podían hacer la vida más llevadera.

Del fondo de las minas extraían metales tales como el oro, la plata, el cobre, el estaño, el plomo, el cinabrio y la calcita, así como diversos colorantes minerales, varias piedras preciosas y otras de diferente origen.

Con estos productos de la naturaleza, que requerían una importante cantidad de hombres, se elaboraba una gran variedad de bienes.

Y aunque los instrumentos no eran de gran calidad, sirvieron a los fines buscados.

LOS MERCADERES

Existían entre los aztecas unos hábiles comerciantes que iban de pueblo en pueblo vendiendo sus mercaderías.

Eran los pochtecas, que de paso también cumplían tareas de espías para su pueblo. Los pochtecas estaban libres de trabajos personales y podían poseer tierras, lo que los igualaba con las personas más importantes de la sociedad.

La conquista

El 13 de agosto de 1521, menos de cien años después de haber comenzado la dominación azteca, los españoles conquistaron el imperio mexicano.

Nada pudo hacer aquel pueblo guerrero frente a la mejor técnica y decisión de los extranjeros, que habían desembarcado dos años antes en las costas del Golfo de México.

Los hombres al mando de Hernán Cortés llegaron en un momento muy favorable para sus aspiraciones: fue el triunfo de la supremacía europea frente a un mundo casi mágico, devoto de una religión que había anticipado el finde su cultura justamente para ese momento.

UN MAL PRESENTIMIENTO

Los años anteriores a la conquista española estuvieron llenos de extraños fenómenos que, para los aztecas, presagiaban males futuros. Moctezuma, su caudillo, era un aficionado a la hechicería y le daba mucha importancia a cualquier suceso fuera de lo normal.

Había sido vista, a medianoche, una columna de fuego; dos templos fueron destruidos, uno por un fuego súbito y el otro por un rayo que no estuvo acompañado de un trueno.

Se vio un cometa durante el día y por la noche se levantaron olas en el lago. Una mujer gritó: «estamos perdidos, hijos míos», y un ave, que reflejaba los cielos, mostró en su cabeza el paso de un ejército.

LA EXPEDICIÓN DE CORTÉS

En febrero de 1519, el gobernador de la isla de Cuba, Diego de Velázquez, organizó una expedición de 600 hombres a las costas mexicanas al mando de Hernán Cortés.

La expedición sólo estaba autorizada a explorar la zona, pero Cortés, después de desembarcar en Tabasco y vencer a los indígenas del lugar, desobedeció la orden de Velázquez y siguió internándose en el territorio.

Cortés no tardó en establecer buenas relaciones con las tribus sometidas por los aztecas y fomentar el descontento.

Moctezuma, enterado de su avance, temía por el mayor poderío de las armas españolas y porque no dejaba de relacionar al extranjero con Quetzalcóatl, quien retornaba a su antiguo reino por el este, como decía.

EL FIN DEL IMPERIO AZTECA

Cortés avanzaba hacia Tenochtitlán con el agregado de los indígenas que había vencido en las batallas, quienes estaban gustosos de enfrentar a los aztecas.

El 8 de noviembre, el español ingresó en la capital y Moctezuma lo recibió de modo espléndido. Cortés lo capturó y lo humilló en forma pública.

Moctezuma terminó muriendo lapidado (le arrojaron piedras) por su propio pueblo cuando, presionado por Cortés, les pidió a sus súbditos que dejaran de resistir.

Después de una importante pérdida sufrida durante la noche del 30 de junio al 1° de julio (la «Noche Triste»), Cortés preparó por meses el ataque final contra Tenochtitlán, ahora gobernada por Cuitlahuac.

A fines de mayo de 1521 conquistó el imperio con cien mil hombres.

EPIDEMIA DE VIRUELA

Una repentina epidemia de viruela, enfermedad traída al continente por los españoles, diezmó a la población de los aztecas y produjo la muerte de Cuitlahuac.

Lo sucedió en el mando Cuauhtémoc, quien se vio obligado a retirarse hasta Tlatelolco ante el avance español.

Pese a la resistencia, en la que participaron las mujeres, la plaza cayó el 13 de agosto.

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