Descubriendo al San Martín que no conocíamos: Un prócer de carne y hueso

Descubriendo al San Martín que no conocíamos

José de San Martín, el Libertador de América, es una figura monumental en la historia de nuestro continente. Su heroísmo militar y su visión estratégica lo han convertido en un ícono de la lucha por la independencia. Sin embargo, detrás de la imagen histórica se esconde un hombre complejo, con una personalidad rica y fascinante.

Este artículo nos invita a descubrir al San Martín más allá del mito. A través de anécdotas y detalles poco conocidos, conoceremos sus hábitos, sus gustos y sus pasiones, revelando un lado más humano y cercano del prócer.

Preparémonos para sumergirnos en la vida cotidiana de San Martín, para descubrir al hombre detrás del héroe, y comprender aún más la grandeza de su legado.

San Martín más allá del Libertador, un hombre austero, de gustos simples y gran corazón

José de San Martín, el prócer que forjó la independencia de Argentina, Chile y Perú, es conocido por su heroísmo militar y su visión estratégica. Sin embargo, detrás de la figura histórica se esconde un hombre con una personalidad rica y compleja, con hábitos y aficiones que revelan aspectos poco conocidos de su vida.

Un paladar sencillo y un amante del café

A diferencia de la imagen opulenta que suele asociarse a los próceres, San Martín era un hombre de gustos sencillos. Su comida preferida era el asado, que disfrutaba con un solo cubierto, el cuchillo, demostrando gran habilidad para cortar la carne. A pesar de ser una costumbre común entre los gauchos, algunos se maravillaban de su destreza para hacerlo sin cortarse la nariz.

El mate, bebida emblema de la cultura rioplatense, no era de su agrado. Sin embargo, era un apasionado del café. Para no desairar a sus soldados, compartía su pasión por esta bebida, aunque la tomaba con mate y bombilla, demostrando su astucia para conectar con sus hombres.

Su paladar refinado también se extendía al vino. Era un conocedor experto, capaz de reconocer el origen de un vino solo con probarlo.

Un amante del tabaco, el ajedrez y la pintura

Fumador empedernido de tabaco negro, lo picaba él mismo para preparar sus cigarros. Su afición por el ajedrez era otra de sus pasiones. Era un jugador excepcional, muy difícil de vencer.

Su espíritu artístico se manifestaba en la pintura. Era un talentoso pintor de marinas, y solía decir que, de no haber dedicado su vida a la milicia, podría haberse ganado la vida con su arte.

Un líder austero y ejemplar

Más allá de sus habilidades militares, San Martín era un líder ejemplar. Predicaba con el ejemplo, enseñando personalmente el manejo de las armas, como lo demuestran las marcas en el filo de su Corvo, utilizado como herramienta de enseñanza de la esgrima.

Su palabra era ley para sus hombres. Nunca daba una orden que él mismo no pudiera cumplir.

Un hombre de familia y un amante de la música

Su faceta familiar se reflejaba en su costumbre de visitar el rancho y probar la comida de la tropa antes de que ellos la comieran. Se aseguraba de que sus hombres recibieran una alimentación adecuada.

Luego de comer, disfrutaba de una siesta corta y se reintegraba a sus labores.

Su sensibilidad musical se expresaba en su talento para tocar la guitarra, habilidad que perfeccionó en España con uno de los mejores maestros de su época.

Un políglota y un observador atento

Su formación intelectual lo llevó a dominar varios idiomas: inglés, francés, italiano y español, este último con un marcado acento andaluz.

Su espíritu observador lo impulsaba a recorrer los campamentos y conocer las condiciones de vida de sus soldados.

Un hombre incansable y visionario

En campaña, era el último en acostarse, asegurándose de que todos los puestos de guardia estuvieran cubiertos y la tropa descansara.

Con la llegada del alba, ya se encontraba contemplando el horizonte, siempre alerta y vigilante.

Más allá del mito, un ser humano

Detrás de la imagen heroica del Libertador, se encuentra un hombre de carne y hueso, con hábitos, gustos y pasiones que lo humanizan y acercan a nosotros. Un ser austero, de gustos sencillos, pero con un corazón noble y una mente brillante, que supo guiar a los pueblos sudamericanos hacia la independencia.

Fuente: Guillermo Güiraldes

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