Cerrar el radiador: el giro de rosca que calienta más rápido otras habitaciones de la casa

Mucha gente se pregunta si tiene sentido cerrar los radiadores de las habitaciones que no utiliza o en las que pasa poco tiempo, pero ¿cómo afecta esto al consumo y a lo que gasta en su factura? Esto es lo que ocurre en realidad.

Cuando llega el frío a casa, es necesario calentarse. No sólo para estar cómodo, sino también para no enfermar y mantener la casa en buenas condiciones. Calentar la casa en todos los meses fríos tiene un coste, por lo que la gente intenta ahorrar dinero en lo que puede.

Es lo justo, ya que los costes han aumentado en todos los ámbitos en los últimos tiempos. Algo que mucha gente hace y se pregunta es lo siguiente: ¿merece la pena cerrar los radiadores de las habitaciones que no se utilizan? Si vives en una casa muy grande, seguro que hay habitaciones que nunca utilizas. ¿Mantener el radiador cerrado supone un ahorro en la factura o es un error? Es importante saber qué ocurre cuando se adopta esta medida. Una de las precauciones necesarias para utilizar mejor el sistema de calefacción es equipar cada radiador con una válvula que pueda abrirse, cerrarse o ajustarse según las necesidades. Esto permite cerrar un radidor en una habitación que nunca se utiliza.

Arranque intermitente del radiador: el giro de rosca para no pasar frío (y ahorrar en invierno)

Piensa en la habitación de invitados. Si no se utiliza durante semanas, no tiene sentido calentarla todos los días. Pensemos también en un radiador cerca de la puerta de entrada, sometido a constantes corrientes de aire. Se puede cerrar o bajar la temperatura. De este modo se consigue un ahorro considerable en la factura. ¿Por qué? Porque al cerrar el radiador de la habitación donde nunca vas, disminuye el volumen a calentar. Además, diriges el agua a los radiadores que funcionan. Así estarán más calientes y serán más eficientes.

Algunos consejos

Esta forma de actuar, por tanto, te permite no malgastar energía, tener el calor más concentrado en las zonas donde te encuentras cuando estás en casa, despilfarrar cero y ver después una factura más ligera.

Además, es muy importante mantener siempre una temperatura constante en casa, ni demasiado fría ni demasiado caliente. Los expertos recomiendan una temperatura constante de 19-20 grados, un par de grados menos en el dormitorio.

Evitar las corrientes de aire puede ayudar mucho, al igual que intentar no tapar los radiadores con la ropa, mantener un buen porcentaje de humedad y comprobar siempre que el sistema funciona correctamente.