Adiós al lavaplatos: la razón por la que la gente mete una hoja de laurel en el fregadero

Puede ocurrir que comamos pescado o una carne a la plancha y luego nos cueste deshacernos de los olores de la cocción. Si tenemos lavavajillas, seguro que con un par de ciclos lo conseguimos. Pero si, por el contrario, seguimos lavando los platos a mano, no es fácil. Sobre todo, corremos el riesgo de gastar mucha agua, lo que obviamente encarece la factura. Así pues, pongamos laurel en el fregadero con los platos sucios y veamos el increíble efecto que tendrá. Hemos probado personalmente este sistema con nuestros expertos y el resultado está garantizado.

El problema del olor desagradable de los vasos planos

Es sin duda una de las cosas más desagradables en la cocina: poner vasos y platos en la mesa que desprenden ese tradicional olor a «fresco». Como decíamos, esto no suele ocurrir con el ciclo del lavavajillas, sobre todo si se hace a la perfección y quizá añadiendo limón y vinagre. Muy distinto, sin embargo, es el caso cuando lavamos platos y vasos a mano. Los olores desagradables se apoderan de los vasos, sobre todo cuando quizás los metemos y los dejamos en remojo. Así pues, pongamos laurel en el fregadero con los platos sucios y veamos el increíble efecto en esta operación.

Cómo perfumar la vajilla con laurel

Estas son las instrucciones de uso:

  • hervimos agua en la olla más grande que tengamos;
  • cuando aparezcan las primeras burbujas, ponemos dentro 4/5 hojas de laurel, una rodaja de limón y una cucharada de vinagre;
  • lo vertemos todo en el barreño, asegurándonos de haberlo cerrado bien;
  • en este punto, tras un par de minutos de espera, ponemos en remojo platos y vasos y los dejamos en remojo durante media hora.

El resultado final

  • El limón y el vinagre se encargarán de desinfectar, limpiar y eliminar las manchas. El laurel se encarga de desprender ese aroma natural tan especial que quedará impregnado en la vajilla. El último paso es extender un paño de cocina limpio y colocar los vasos boca abajo sobre él. Tras un par de minutos, sécalos con papel de cocina y brillarán perfumados y listos para usar.

Cómo conservar limpiar las hijas de laurel

El mejor momento para cosechar hojas de laurel es en invierno o a principios de primavera, cuando los aceites esenciales están bien concentrados. Como todas las plantas aromáticas, el laurel es fotosensible: la exposición al sol reduce sus propiedades beneficiosas. Por eso se recomienda guardarlo siempre en lugares oscuros y lejos de la cocina.

Una vez cosechadas una o varias ramas de laurel, hay que retirar todas las hojas, con cuidado de no dañarlas. A continuación, deben lavarse para eliminar cualquier rastro de smog, pesticidas y polvo. Para ello, es imprescindible poner las hojas de laurel en remojo en agua y bicarbonato de sodio durante al menos 30 minutos. Después, hay que secar las hojas con papel de cocina y colocarlas en un paño seco durante al menos un día y medio. Recuerde guardar el paño lejos de la humedad, las fuentes de calor y la exposición al sol.

Una vez transcurrido el tiempo necesario, compruebe que las hojas estén perfectamente secas y no tengan manchas verdes. Sólo ahora se pueden introducir las hojas de laurel en un tarro de cristal o de hojalata, previamente esterilizado. El tarro, cerrado herméticamente, debe guardarse en la despensa.