Policiales en Santa Fe

Preventiva a un financista por manejar el dinero de referentes narcos

Un empresario y financista con una oficina comercial en el microcentro aparece en una investigación recibiendo con regularidad dinero de actores conocidos del narcotráfico, prestándolo a terceros e invirtiendo en inmuebles y otros activos. El movimiento que se realizaba en ese despacho de San Lorenzo al 1000 generaba cuando lo allanaron la semana pasada, según los investigadores, una entrada es dos millones de pesos por día.

La pesquisa proviene de 2016 y tuvo como centro a Yalil Roberto Azum, el Turco, un inversor conocido en los circuitos financieros de Rosario, de 44 años, que este miércoles quedó en prisión preventiva por el plazo legal de dos años por decisión del juez Carlos Rubén Leiva, al igual que otros cuatro imputados. Las actividades descriptas durante dos días de audiencias en el Centro de Justicia Penal incluyen compraventa y alquiler de inmuebles, administración de una flota de taxis y manejo de juego online no habilitado. En una próxima etapa le atribuirán préstamos a niveles de usura.

Los fiscales Viviana O’Connelll y Alejandro Ferlazzo afirmaron que los billetes que rinden esas distintas operaciones se mezclan e implican lavado de dinero. La funcionaria lo sintetizó con una frase contundente al reprocharle a Azum el liderazgo de esa actividad. “El crecimiento patrimonial que tuvo el señor Azum se explica por este negocio rodeado de muerte”, dijo.

La investigación se inició cuando por el seguimiento de violencia en la barrabrava de Newell’s se detectaron actividades de comercio de drogas de Rubén Tubi Segovia, un referente de la hinchada. Dos años después a Segovia lo mataron a puñaladas y ahorcándolo con un alambre en la cárcel de Coronda. Pero antes de caer en prisión, dijeron los fiscales, Tubi le dejaba sus ingresos a un financista en su propia casa, a veces personalmente y otras mediante enviados. Era el Turco Azum.

Desde distintas agencias penales de la provincia lo pusieron en la mira por ese vínculo con el Tubi Segovia. Pero lo allanaron por primera vez en 2018 en la investigación por los ataques al Centro de Justicia Penal. Esa vez una patrulla de la Tropa de Operaciones Especiales entró a su casa de Balcarce al 3700. Para evitar que le rompieran otras partes de su vivienda abrió voluntariamente la puerta de acero de seis pulgadas los policías no podrían derribar. Cuando salió se sacó el celular que llevaba metido adentro del pantalón y lo partió en dos con las manos. El celular se peritó pero no se halló nada que lo conectara con ese caso.

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El Turco Azum no es una persona violenta pero muchos de los que recurrían a él para hacer negocios lo eran en extremo. Los fiscales lo señalaron por liderar una asociación ilícita con dinero del delito. Señalaron que el grupo que comandaba contaba con protección política a nivel nacional y de fuerzas de seguridad que coloca a la estructura “en un nivel de gran complejidad”. Y mencionaron a actores del mundo legal en contacto con dos de los puntos fuertes del plural negocio que impulsaba el Turco: nexos con una sociedad de bolsa y con empresarios del centro que les compraban inmuebles y vehículos.

La fiscal O’Connell reseñó que el dinero de Tubi Segovia se recibía en la casa de Azum de Balcarce al 3700. Que lo entregaba el propio Tubi, o Alejandro “Chino” González (asesinado en 2017) o Cristian “Negro” González, preso por liderar una banda de narcomenudeo en Villa Moreno. También remarcó que Segovia fue quien mandó a matar a una testigo que declararía en su contra aunque sus sicarios terminaron asesinando por error a su hermana Lorena Ojeda. Y que su cómplice Emiliano “Jija” Avejera está condenado a perpetua por el homicidio de Jonatan Funes.

“Llamil Azum no iba a vender estupefacientes de ninguna manera. Pero financiaba esa actividad y cuando eso daba dinero empezaban las inversiones. Compraban departamentos en Córdoba y Rosario. Quienes entregaban dinero eran Tubi Segovia, el Chino González, el Negro González, todas personas que manejaban búnkeres. El crecimiento patrimonial que tuvo el señor Azum se explica por este negocio rodeado de muerte que sembraba Segovia mientras luchaba por territorio”, subrayó la fiscal.

La investigación, dijeron los fiscales, mostró una expansión del patrimonio de Azum desde 2016. “Este gran crecimiento lo llevó a necesitar blanquear para invertir más dinero. Así es que piden condiciones para comprar un penthouse de cinco ambientes por 1.200.000 dólares. Así es que escuchamos que invierte tres millones de pesos en la organización de un cumpleaños. Hay evidencia de que su esposa dice que en un solo día contabilizó manualmente seis millones de pesos”, manifestó O’Connell.

La fiscal que expuso la evidencia contra el grupo de seis personas imputadas hizo centro en Azum al que describió con definición escueta: “Un pez gordo en el ámbito en el que se mueve y con influencia en la economía del delito que altera el orden público”. Azum al hacer su descargo afirmó que toda la responsabilidad que se pudiera atribuir era de él y de ninguno de los sentados a su lado.

Acusados en su mismo nivel los fiscales situaron a su hermano Alejandro y a Maximiliano González de Gaetano, que va a juicio por la estafa de fraude inmobiliario, que suponía la apropiación fraudulenta de inmuebles, la comercialización de estos bienes a través de poderes confeccionados por escribanos públicos y el acto de lavado de activos. Azum y de Gaetano utilizaban la oficina 401 del edificio de San Lorenzo 1035.

El defensor de González De Gaetano dijo con firmeza que era “un relato de ficción” lo presentado por la fiscalía. “Después de cinco años se lo acusa por su apellido, porque va a un juicio en el que no fue condenado, porque tiene una mansión, porque su esposa trabaja en el Ministerio Público (Fiscalía de Rosario). Pero no se señala cuáles es amigo de Azum y frecuenta la oficina de su amigo. Nada más. No aparece vinculado en el negocio de los taxis, ni del juego clandestino, ni en ninguna escuchas. Todo lo demás me atrevo a decir que es un invento”, sostuvo.

Los otros dos acusados son la ex esposa de Yalil Azum, su secretario Leandro S. Tanto ellos como los hermanos Azum y González de Gaetano quedaron con prisión preventiva por el plazo de ley. Para un sexto acusado de cumplir funciones de empleado los fiscales no pidieron privación de libertad.


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