Policiales en Paraná

Los atraparon robando naranjas y los azotaron con cadenas

En Salta se conoció este miércoles una insólita denuncia: dos hombres de Bolivia fueron sorprendidos mientras robaban naranjas en una finca, y el capataz, a punta de pistola, los azotó con sogas y una cadena.

El episodio ocurrió en un campo de la localidad de El Bordo, General Güemes. Según relató una de las víctimas, dos hombres los retuvieron, uno con un revólver y otro con una escopeta, durante media hora; hasta que finalmente llegó el “jefe” quien no solo los azotó desnudos, sino que también les disparó a los pies para que bailen.

Por sus heridas, uno de los hombres de origen boliviano quedó internado por una doble fractura, esperando una placa de platino y una cirugía en el hospital de General Güemes.

La esposa de una de las víctimas denunció el grave episodio, ya que el otro hombre aseguró estar aterrado.

Martín Acuña, ciudadano boliviano, relató detalladamente el castigo que recibió en la finca de El Bordo en diálogo con El Tribuno.

El hombre de 34 años dijo que habían entrado al campo a sacar naranjas para sus familias, cuando llegaron dos personas armadas, una con un arma larga tipo escopeta y otro con un arma de puño que parecía un revólver.

“Nos dijeron “quietos’ y nosotros no corrimos ni nada, no teníamos armas ni nada, solo una bolsa chica para llevar las naranjas. Aún estaba oscuro. Nos tenían apuntando con las armas y llamaron al encargado”, contó Acuña.

“Media hora después llegó un hombre en una camioneta blanca. Se bajó con un revólver, le hizo girar como rulemán el tambor dos veces delante nuestro, mientras sus pistoleros nos apuntaban”, narró la víctima.

Inmediatamente, el “jefe” volvió a la camioneta y sacó una soga larga y gruesa, en la que le hizo nudos en las puntas. Acuña relató que con esa soga comenzó a azotarlos, mientras los otros dos hombres les seguían apuntando con sus armas.

“Nos pegó todo lo que quiso, hasta hacernos arrodillar de dolor, mientras los dos guardias nos obligaban a no huir, apuntándonos con las armas. El hombre nos preguntó entonces: ‘Ustedes ya se despidieron de sus familias’, le respondimos casi llorando que no. Le suplicamos que le íbamos a pagar las pocas naranjas que habíamos sacado, pero no quiso escuchar, se reían”, afirmó el hombre.

La víctima afirmó que, el jefe se volvió a su camioneta, sacó una cadena de más o menos de una pulgada por eslabón, la mezcló con las sogas, y les hizo quitar la ropa. En un fogón, quemaron todas las pertenencias que tenían, incluyendo el celular y las llaves de la moto.

Acuña aseguró que comenzó a golpearlos por todas partes, y que le fracturó la pierna con uno de los azotes. “Caí y se reían”, contó.

“Nos quemó toda la ropa, incluso tenía yo mi celular y las llaves de la moto que estaba afuera del alambrado. Nos amenazó de todas formas y nos volvió a golpear en el piso. Luego dijo que nos fuéramos, que corriéramos, pero yo solo podía saltar en una de mis piernas”, siguió Acuña.

“Al llegar a la acequia me pateó y ahí la pierna se separó, ya no podía caminar así que me arrastré 100 metros hasta salir por debajo del alambrado. Mi sobrino, de 24 años, había salido antes y fue a buscar a mi familia, que vive cerca, y así me sacaron de allí”, detalló el hombre.

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Acuña explicó que ninguno de los hombres llamó a la policía: “Solo uno de ellos, el más gordito, nos dijo mientras me arrastraba hacia el alambrado: ‘No sabía que lo iba a castigar tan feo’, pero no nos asistió en nada”, finalizó Acuña.

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