Policiales en la Patagonia

la madre lo quiere preso

“Estoy luchando para que vaya preso”, dijo Romina Mora, de 43 años, la mamá de la víctima. Su bebé murió a los 4 meses de vida cuando se lo dejó a su padre. Ella rendía un examen en General Roca. Su ex pareja la llamó y le dijo que su hijo se había resbalado en la bañera. Fue hasta Neuquén con él y el niño quedó internado.

Después de dos semanas de internación, se produjo su muerte. “Nunca volvió del coma. Cuando intentaban reanimarlo, entraba en paro. Y falleció”, recordó su madre. Era su único hijo, Salvador.

Su deceso tuvo lugar el 14 de agosto de 2019. Desde entonces, su madre la pelea para que se haga justicia por su hijo. “Su progenitor sigue suelto. Incluso formó familia, tiene un hijo de tres meses y su esposa no sabe que tiene una causa por homicidio”, se quejó la mujer.

Hace pocos días atrás, la causa pasó por un control de acusación. La jueza cipoleña Florencia Caruso hizo lugar al planteo de la fiscalía, ahora ejercida por Santiago Márquez Gauna. De esta manera, el acusado -identificado como Diego Lima- llegará a juicio por homicidio culposo, delito que no convalidó la madre de la víctima, constituida en querellante.

Es que para Romina su ex pareja mató a su bebé con intención. “Yo no creo que haya sido un accidente. Siempre fue violento conmigo y a mi bebé no lo quería”, expresó.

Sin embargo, el fiscal jefe que interviene en el caso aclaró que no se pudo probar que fuese un homicidio doloso. Es decir, que el padre del niño realmente quiso matarlo y lo hizo. El funcionario judicial le reprochó si una conducta negligente, por cuando estaba bajo su cuidado cuando sufrió un derrame cerebral.

“Para acusar a alguien de un homicidio doloso tengo que probar que hubo una intención. Y las constancias del legajo no permiten llegar a esa conclusión”, sostuvo el fiscal.

Romina y su bebé 02.jpeg

Recordó que el niño ingresó en una clínica privada de Neuquén con un brazo rígido. EL personal de salud luego advirtió que tenía un problema neurológico, y semanas después falleció.

Cuando se hizo la autopsia, los médicos forenses determinan que había sufrido una hemorragia interna en el cerebro.

“Una de las posibilidades podría haber sido que haya sufrido el síndrome del bebé sacudido”, contó Márquez Gauna.

Pero es una causa donde no hay testigos. Sólo el bebé y su padre. Incluso fue su progenitor quien acudió a un centro de salud. Tampoco hay evidencias de que haya sido violento con el menor o su madre. Y el fiscal agregó: “La mayoría de los estudios dicen que ese síndrome puede ser producido por la conducta negligente de su cuidador, un padre que desespera, está alcoholizado o bajo los efectos de otras sustancias”.

El fiscal cree que el acusado hubiese recurrido a otros medios si tenía la intención de provocarle la muerte a su propio hijo. Su madre está convencida de lo contrario, y por eso reclama que se lo juzgue por homicidio doloso y pague el mayor de los castigos con la prisión perpetua.

La defensa, por su parte, pidió que se le aplique la pena natural de haber perdido a su propio hijo y sea sobreseído.

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