Policiales en Cuyo

La pareja que se casó, juró amarse “hasta que la muerte los separe” y falleció horas después

Habían soñado una vida juntos. Enamorados, después de un apasionado noviazgo, decidieron pasar por el altar para dar el sí. Se amaban y querían celebrar la unión frente a todos sus seres queridos. Y así lo hicieron. En febrero de 1965 se casaron, jurando permanecer juntos “en la salud y la enfermedad, hasta que la muerte se interpusiera en su camino”. Todo sin pensar que pronto una terrible tragedia acabaría con sus sueños y anhelos. 

Al día siguiente, se subieron a la moto que tenían y salieron a dar una vuelta por San Martín, antes del almuerzo que habían planificado. Cuando llegaron a la esquina de Libertador y Rawson, conocida como la de ‘Pico’, fueron arrollados por un camión, que los arrastró varios metros. Por la violencia del impacto, Santos Alberto Escalona, de 26 años, falleció en el acto, mientras que Argentina Rosa Castro, de 21, fue trasladada en grave estado hasta el hospital donde falleció horas después. 

El choque ocurrió sobre las 12.30, cuando el conductor de un tanque con acoplado que transportaba unos 18 mil litros de vino no pudo impedir el siniestro. El joven murió de inmediato al quedar aprisionado entre los restos de la moto y el camión, mientras que la chica salió despedida, causando su caída la fractura de ambas piernas y lesiones de consideración en la cabeza. Falleció en horas de la tarde de esa jornada marcada por el dolor.  

El lugar se llenó de gente que no salía de su asombro. Sobre todo al saber quiénes eran los involucrados. Es que resultaba increíble que la pareja que horas antes se había jurado amor eterno, se topara con la muerte en su camino. Poco después comenzaron a llegar allegados, protagonizando escenas desgarradoras, según los reportes de la época. 

El camionero, de 56 años, fue trasladado hasta la comisaría para cumplir con los protocolos de rigor. 
Los cuerpos de la pareja llegaron hasta la morgue donde luego de las correspondientes autopsias fueron entregados a sus familias para ser sepultados. Todo esto, lejísimos de la felicidad soñada, de los buenos augurios, del deseo de formar una familia por parte de dos jóvenes a los que la vida les hizo una pésima jugada.

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