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Pampita se confiesa: «La gente me ha visto levantarme y seguir; me valoran por no rendirme»

La conductora debutará esta noche a las 22.15 hs. junto a Chino Leunis en El Hotel de los Famosos por eltrece. Antes, habló con Ciudad sobre el programa y también sobre su vida.

Pampita (44) tiene la sonrisa tatuada, es magnética. Se la ve radiante, contenta, feliz con su presente. Habla de El Hotel de los Famosos, de su familia ensamblada, de sus hijos, de su pareja con Roberto García Moritán y sus ojos se iluminan.
 
Esta noche a las 22.15 por eltrece, la conductora tendrá un nuevo gran desafío. Debutará con Chino Leunis en el reality en el que 16 participantes famosos intentarán llevarse el premio de 10 millones de pesos tras cuatro meses de programa atravesando diversos juegos y pruebas. Además, el programa contará con Gabriel Olivieri como gerente del hotel, Christián Petersen como responsable de la cocina; Juan Miceli, a cargo de la jardinería y José María Muscari será el coach de convivencia de los participantes.
 
 
-¿Cómo recibiste la propuesta para el programa?
 
-Este es un proyecto que soñaba hace muchos años y un día sonó el teléfono y me pellizqué porque era lo que esperaba. Estoy con el corazón en la mano, quiero sentirlo, vibrarlo. Estoy muy contenida por la productora Boxfish, un equipo tremenedo, mi compañero Chino Leunis que tiene la misma energía que yo y nos parecemos mucho en eso, que está al pie del cañón y súper feliz.
 

«El equilibrio que tengo hoy lo logró la vida misma. Estar bien, tranquila, tener un amor que te contiene, que te da esa paz, de saber que llego a casa y duermo abrazada a una persona que amo y que me ama. Tiene mucho que ver que el lado personal esté bien a la hora de trabajar, saca tu mejor versión».

 
-¿Qué nos podés contar del resto del equipo?
 
-Gabriel Olivieri, que lo conozco hace 20 años, somos amigos y que la vida nos encuentre trabajando juntos es un placer. Nos miramos y nos leemos el pensamiento. Christián Petersen que cocina delicioso y vamos a subir algunas tallas estando acá y las áreas verdes que son espectaculares y están a cargo de Juan Miceli que ahora se dedica a la jardinería y el paisajismo y José María Muscari también como coach.
 
-¿Sos televidente de realities? ¿Qué tiene El Hotel de los Famosos que no hayamos visto antes?
 
-Yo miro mucha tele, ¡veo todo! y he visto muchísimos realities, pero este tiene características totalmente diferentes. Acá no solo tienen que convivir sino que tienen distintos roles: unos van a disfrutar de todo lo lindo de un hotel cinco estrellas y otros los van a atender, limpiar, cocinar. A la hora de las competencias se van a desvivir y darlo todo para no ser staff.
 
-Bueno, justamente vos sabés muy bien lo que es empezar de abajo y pasar por lugares diversos…
 
-Sí. Es como digo en la promo: «El pony, en la puerta«.
 

Pampita, en una entrevista íntima con Ciudad: su familia ensamblada, por qué eligieron el nombre Ana y más
 
-Desde tu experiencia de protagonista de tu propio reality, ¿cómo creés que hay que manejarse y cuál es el límite a la hora de participar?
 
-Lo que tiene el reality es que no podés ser un personaje las 24 hs. Te tenés que sacar la máscara, la careta y decir «esto soy yo, esta es la verdad«. Sino, pierde sentido, se nota y a la gente no le llega. 
 
 
-¿Es ése el secreto de tu carrera?
 
-Es un poco el vínculo que tengo con la gente. Me han visto tropezar mil veces, levantarme y seguir, enfrento la vida con alegría y me parece que valoran mucho eso, no rendirse. 
 

EL NACIMIENTO DE SU QUINTA HIJA Y SU FAMILIA ENSAMBLADA

 
-¿Qué cambió con la llegada de Ana, tu quinta hija?
 
-La verdad es que no cambió mucho, ja, ja. Nuestra casa ya estaba invadida de chicos, entre nuestros hijos y los amigos de nuestros hijos. Somos siempre un montón, pero sí obviamente una chiquitita nuevita se lleva toda nuestra atención. Todos la quieren alzar, va de brazo en brazo, está súper mimada y a Rober y a mí nos tiene muy enamorados en esta maternidad y paternidad grandes que estamos viviendo. Los dos sentimos que nos agarra con la experiencia de haber criado otros chicos pero también con los ojos bien abiertos de disfrutar cada minuto, cada día.
 
-¿Cómo es Ana?
 
– La verdad es que Ana, no es porque sea mi hija, pero no llora por nada. Tengo testigos. Es buenísima, está siempre contenta, súper bien de salud, nunca le dolió la panza, ni duerme mal. Es como si supiera que estamos todos bastante ocupados y vino con eso que es de ella, esa personalidad alegre, contenta y que se banca todo.
 
 
-También debe influir la personalidad de ambos padres…
 
-Para mí nos agarra relajado y esa paz se la transmitimos, sí.
 
-¿Cómo es eso de tener tantos chicos en casa?
 
-Mirá, la familia ensamblada tiene sus privilegios, por ejemplo, que se ayudan entre todos. Si hay que ir al baño, alguno va a acompañar; si hay que subir una valija, si hay que llevar un buzo del otro, alguien ayuda. Hay más manos. Tiene sus beneficios.
 
-¿Cuál es la comida que no falla y que todos aman?
 
-¡En casa hay mucha milanesa y muchos fideos! Una dieta muy saludable, ja, ja, ja.
 
-Se te nota feliz, relajada, radiante. ¿Cómo lograste este equilibrio?
 
-Lo logra la vida misma, estar bien, tranquila, tener un amor que te contiene, que te da esa paz, de saber que llego a casa y duermo abrazada a una persona que amo y que me ama. Tiene mucho que ver que el lado personal para que esté bien a la hora de trabajar, saca tu mejor versión.
 
-¿Por eso también te animaste a tener a tu quinta hija?
 
-A mí me encanta ser mamá, siempre me gustó y siempre fue mi prioridad absoluta. Y los chicos me pueden y lo saben, saben que tienen ese poder sobre mí.
 
-¿Qué secreto podés dar desde tu experiencia para tener una familia ensamblada en armonía?
 
-Me parece que el secreto es llenarse el corazón para dar y dejar espacio vacío para recibir. Uno da amor pero se multiplica. Los chicos devuelven cien veces más. Uno da tal vez un poco y ellos son muy agradecidos hasta en lo más simple, entonces capaz que una sonrisa te llena al alma. Son muy transparentes, auténticos, no te finjen el cariño. Así que si uno tiene el corazón preparado y listo para esa experiencia, me parece que puede ser muy enriquecedora.
 
-¿Cómo lograron con Benjamín (Vicuña, padre de sus cuatro hijos mayores) esta buena onda y que él se sume a juntadas en tu casa o festejos en común?
 
-Nunca ocultamos que los chicos tuvieran a su familia unida, a veces aparecían fotos, otras veces no. Pero siempre lo tuvieron. Siempre estuvimos todos.
 
-¿Roberto tuvo que ver en todo esto? Hemos visto que hasta juega al fútbol con Benjamín.
 
-No hablo mucho de las intimidades de la familia, no quiero hacer más comentarios, pero les puedo asegurar que está bueno priorizar a los chicos, que no les falte nada y que siempre puedan tener recuerdos con todos sus seres queridos.
 

«Cuando estaba embarazada había muchos nombres dando vuelta y Ana siempre estaba rondando. Lo había elegido Beltrán y me dijo: ‘Vos nunca lo usás’ (N. de la R.: Pampita se llama Ana Carolina). Pero igual no lo decidimos hasta que nació. No tuvo nombre en el embarazo. Cuando nació nos miramos, la miramos y fue como una transmisión de pensamiento y dijimos ‘tiene cara de Ana’. Hoy no me imagino que se llame de ninguna otra manera».

 
-¿Cómo manejás el tema de las redes sociales con tus hijos y cómo surgió la idea de que cada uno tenga un hashtag donde encuentre todas sus fotos y videos?
 
-Lo de los hashtags está bueno porque es como un álbum de fotos, con solo clickear eso encuentran todas sus fotos o videos. En ese momento no tenían Instagram. Ahora el único que no tiene es Beni, esperemos que aguante dos o tres años más. En el caso de Ana, tanto Rober como yo no queríamos poner sus fotos en nuestras cuentas, entonces dijimos «pongamos otra cuenta donde cada tanto metamos sus fotos» y ahora a mí la gente se me acerca y me habla de Ana. Pasé a ser la mamá de Ana. Entonces era, ya que recibimos tanto amor, compartirles algo de ella y que tenga un espacio exclusivo.
 
-Hablando de Ana, ¿cómo surgió el nombre?
 
-Teníamos muchos nombres dando vuelta y Ana siempre estaba rondando, estaba dentro de nuestros favoritos. Lo había elegido Beltrán y me dijo: «Vos nunca lo usás» (N. de la R.: Pampita se llama Ana Carolina) y ahí, bueno, a Rober le gustó mucho eso. Pero igual no lo decidimos hasta que nació. No tuvo nombre en el embarazo. Cuando nació nos miramos, la miramos y fue como una transmisión de pensamiento y dijimos «tiene cara de Ana«. Hoy no me imagino que se llame de ninguna otra manera.


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