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Laura Laprida encontró a un intruso en su living: «Teníamos a una persona alcoholizada durmiendo en mi sillón»

Instalada en Madrid junto a su esposo, Eugenio Levis, Laura Laprida, la hija actriz de una de las Trillizas de Oro, María Eugenia, contó en Instagram el susto que se llevó al encontrar a un hombre durmiendo en su casa.

Movilizada por lo vivido, Laura compartió su desagradable experiencia con sus seguidores: «Me levanto a las siete de la mañana a hacer pis y desde la ventana de mi cuarto, que da a mi living, vi que tenía la luz prendida. Salgo para apagarla y veo un bulto en el sillón de mi living, con mi mantita gris, y digo. ‘Ay, Eugenio dejó todo hecho un quilombo anoche. ¡Qué fiaca!».

«Me levanto a las siete de la mañana a hacer pis y veo un bulto en el sillón de mi living. Era una persona durmiendo».

«Pero me acerco bien a ver y ese bulto tenía pelos y tenía botas. Había una persona en mi sillón. Así como lo escuchan. Me quedé un poco en shock», continuó la actriz.

LA REACCIÓN DEL MARIDO DE LAURA LAPRIDA

«Volví a mi cuarto y lo desperté a Eugenio. Y le digo ‘hay una persona en el living’. Él me dice que no. Pero le digo ‘gordo, hay una persona durmiendo en el sillón’. Se levanta, lo mando al living y me dice ‘hay una persona durmiendo en el sillón’. No sabíamos quién era. No sabíamos qué hacer», detalló Laprida, tras mostrar el sillón que fue ocupado por el sujeto.

«La persona desconocida respiraba y al lado de este cuerpo durmiente estaban sus pertenencias. Su teléfono y una petaca de ron… Sí, teníamos a una persona alcoholizada durmiendo en mi sillón».

Luego, prosiguió con el meticuloso relato: «La persona desconocida respiraba y al lado de este cuerpo durmiente estaban sus pertenencias. Su teléfono y una petaca de ron. Uno de mis vasos tenía ron. Sí, teníamos a una persona alcoholizada durmiendo en mi sillón«.

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«Ahí arrancó la discusión con Eugenio. Él quería despertarlo y hacerle un café. Y yo quería llamar a la policía. Finalmente decidimos despertarlo para que se retire de la casa. Él tiraba patadas, mamado, la bella durmiente».

«Una vez que se calmó. Le ofrecimos un vaso de agua. Le pregunté como entró a la casa y me dijo que no era ocupa, que vino con sus amigos. Pero no había signos de que haya habido una fiesta. La casa estaba en orden. Quiero creer que esta persona estaba muy desorientada».

«No sé cómo entró a mi casa. Por la venta no porque vivo en un cuarto piso. Y la casa tiene alarmas. De ahora en más voy a ponerle llave a la puerta».

«No sé cómo entró a mi casa. Por la venta no porque vivo en un cuarto piso. Y la casa tiene alarmas. De ahora en más voy a ponerle llave a la puerta cada vez que me vaya a dormir», concluyó Laura, sin saber cómo esta persona terminó durmiendo en su sillón.

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