José María Listorti y Fer Metilli, en la piel de los papás de Matilda: «Nuestros personajes son malos desde la ignorancia»

José María Listorti y Fernanda Metilli intepretarán a Harry y Zinnia en Matilda, el musical en el que compartirán escenario con Laurita Fernández, Agustin Soy Rada, tres elencos de niños y hablaron en exclusiva con Ciudad.

Los reconocidos humoristas se confesaron con este portal acerca del primer musical que realizan en su carrera artística, en el que llevarán adelante los papeles más polémicos de la historia.

Nuestros personajes no son malos porque son malos, son malos porque no querían la nena, al otro nene lo le dan bola, están metidos en su mundo, son egoístas. Son tan básicos que es divertido hacerlos”, aseguró el actor.

Respecto al armado de su personaje, Fernanda reveló desde qué lado fue la interpretación: “Yo la busqué mucho por el lado corporal, cómo se para, cómo camina y puede hacer cualquier cosa. Está realmente desquiciada”.

– ¿Cómo están, contentos con el estreno?

– Fer: Sí, felices y ansiosos. Ya queremos estar arriba, en el escandio del Gran Rex con todo el elencaso.

– José María: Sí, muy ansiosos, porque aparte es una apuesta maravillosa, muy ambiciosa, la producción es impecable, la escenografía de luces, el Gran Rex que es un teatro de 3200 localidades. Imaginate lo que va a ser eso vibrando con las canciones, la verdad es que estamos muy pero muy manijas.

– Ustedes interpretan a los padres de Matilda que son polémicos, ¿cómo fue el preparado de los personajes?

– Fer: Obviamente que al principio en los primeros ensayos uno va con su cáscara y después empezas a romper y a meter cosas de cómo lo imaginabas vos, de que intuís más las directivas de parte de afuera de Marcelo Caballero y Ariel Del Mastro. Además, como los textos a veces son tan crudos, porque son dos animales sin cariño, porque los animales tienen amor, hay que llevarlo por el lado de la comedia indefectiblemente, sino es muy oscuro. En ese sentido, el personaje de Tronchatoro es el que lleva a esa oscuridad. A nosotros es como que nos terminas queriendo porque son re clownescos y los queres porque son dos tontos. Dicen cosas tremendas pero se las perdonas porque entendes el código del humor y porque también hay padres y madres así.

– José María: Sí, son muy ignorantes los dos.  

– ¿Y los preparativos de los looks?

– José María: Algunas cosas vienen de Broadway, pero otras cosas como por ejemplo el pelo de ella que es pelirrojo fue un hallazgo, porque está en contraste conmigo que estoy todo de verde. Yo estoy de verde porque Matilda en la ficción se lo pinta, no es que tiene el pelo así… porque la gente dice ‘parece el Wasón’. Están muy bien pensados, tiene que ver con una estética de toda la obra. Siempre decimos que lo que van a ver es un relato de lo que ve Matilda, a Tronchatoro la ve gigante mala, revolea chicos, que en realidad no debe pasar eso, es lo que ella ve. Entonces, con ese relato vale todo porque Matilda está imaginando, imaginas que moves cosas, que tus padres son lo peor cuando se enojan con vos, imaginas que la directora de la escuela es mala y que la maestra es la que te salva. Todo eso es la mirada de una nena y es maravilloso.

– Sacando de que son personajes egoístas, maleducados, entre otros, ¿qué pueden rescatar de sus personajes?

– Fer: A mí me gusta la impunidad de ellos porque dentro de esa impunidad está lo gracioso, a mí como actriz, en esa búsqueda me permite un montón de cosas. Yo la busqué mucho por el lado corporal, cómo se para, cómo camina y puede hacer cualquier cosa. Está realmente desquiciada en todos los sentidos de la palabra, entonces eso me encanta.

– José María: Exactamente eso, la impunidad y esta cosa de poder hacer de malo, a mí me encanta, nunca lo hice y aparte lo tragicómico es que sos malo con tu hija. Es terrible, la tratamos muy mal desde la ignorancia, no son malos porque son malos, son malos porque no querían la nena, al otro nene lo le dan bola, están metidos en su mundo, son egoístas como vos bien dijiste. Lo único que quiere ella es bailar, tener las uñas pintadas, el pelo teñido. Yo quiero trabajar para ganar plata y estafar a la gente para poder progresar, y solo quieren ver televisión. Todo muy básico y la verdad es que hacer esos personajes son divertidos.

– ¿Cómo es trabajar con chicos?

– Fer: Yo había trabajado mucho para chicos pero no con chicos y es muy emocionante. El primer día que leímos el guión todos los veías realmente jugando, entonces era como una cachetada y decis ‘esto es eso, no te olvides que el teatro es jugar’ y que más allá de que sea nuestro laburo y te vas acostumbrando, no hay que perder eso que es la esencia. Y los niños son eso todo el tiempo, eso está buenísimo porque te bajan de un hondazo.

– José María: Hay una imagen que me quedó grabada que la recordábamos los otros días… ahora estamos ensayando con algunas cosas que van a ser parte del show, nosotros tenemos por ejemplo nuestra chimenea, están los pupitres; en ese momento estaban dos de las Matildas y les había llegado la cama, que está buena porque es una escalerita toda con libros y la cucheta arriba, colorida, re linda… cuando las nenas vieron eso gritaron ‘nuestra cama’ y se abrazaban y saltaban. Y cuando hay que actuar eran Robert De Niro. Osea, toda esa cosa infantil que se emocionaban y saltaban con la cama, a la actuar son impresionantes en cuanto al profesionalismo. Se concentran, se compenetran, todas las directivas las hacen perfecto, para ellos todo es un juego, pero cuando laburan parecen las mejores profesionales que viste en tu vida.

– Impresionante, entonces a partir del 1 de junio en el Teatro Gran Rex…

– Fer: Sí, a partir del 1 de junio en el Gran Rex, ya hay muchísimas entradas vendidas así que apúrense porque en vacaciones de invierno vamos a estar los 15 días con dos funciones.

– José María: Sí, vamos a estar el 1 de junio hasta fines de julio, son 8 semanas nada más así que vengan porque la van a pasar muy bien. Regálense esa experiencia porque es más que una obra de teatro, es una experiencia maravillosa y mágica.

 

Video y edición: Fernando Halperín.