Vialidad: los “alquileres”, 93 cheques y contratos que relacionan a Máximo Kirchner con Lázaro Báez

En 2005 Lázaro Báez ya era dueño de Austral Construcciones. No venía del rubro de la obra pública y nunca había estado al frente de una compañía. El 10 de junio de ese año, con una docena de contratos viales la empresa firmó un contrato de fideicomiso con Néstor Kirchner representado por su hijo Máximo. Fue el primero de una serie de acuerdos que firmaron el dueño del holding investigado por recibir contratos direccionados y el diputado nacional señalado recientemente por los fiscales del juicio, por “intervenir y decidir sobre parte de la obra pública corrupta que recibía Báez”.

Durante los alegatos del viernes el fiscal Diego Luciani, en el juicio por la presunta corrupción en la obra pública, dijo que hubo una «marcada intervención” del hijo de la vicepresidenta ocurrió a finales de 2014, respecto a diversos contratos que se volcaban en Santa Cruz, algunos de los cuales terminaban en manos de Báez. 

La fiscalía volvió a exponer ante todos los imputados algunos de los 26.000 mensajes del celular de José López que fueron analizados. El ex secretario de Obras Públicas le preguntaba a Máximo Kirchner «dónde quería que sea hagan 100 cuadras de pavimentos» que ganó el Grupo Austral, entre otros proyectos millonarios. «El hijo de la ex presidenta decidía y supervisaba las obras», sentenció Luciani.

Lázaro Báez y Máximo Kirchner se conocen. Firmaron diversos acuerdos comerciales, los unen negocios hoteleros, cheques, facturas y contratos.

El fideicomiso que se firmó en 2005 era para la construcción de un edificio ubicado en Río Gallegos, que quedó inscripto a nombre de Los Sauces SA, la inmobiliaria de los Kirchner que terminó investigada por lavado de dinero: en esas maniobras intervino el diputado nacional y el empresario K, dijo la justicia.

Dos años después, hacia 2007, se firmó un contrato de compraventa entre la constructora que durante ese período había recibido 20 licitaciones viales y los Kirchner por un complejo de cinco unidades. En ese mismo período se firmó una operación de permuta entre Cristina Kirchner y Austral Construcciones que tenía como único cliente al gobierno nacional.

Esta permuta fue para que la ex presidenta amplíe uno de sus hoteles, el lindante a su residencia en El Calafate, sobre un terreno que le pertenecía Austral.

Años más tarde, con la donación de su fortuna en partes a sus iguales, la vicepresidenta generó que Máximo y Florencia Kirchner tengan en condominio el terreno de 87.000 metros cuadrados, valuado en $ 17.400.000, con Austral Construcciones. 

Tiempo después, bajo la primera presidencia de Cristina Kirchner y con Lázaro Báez ya posicionado como un importante empresario de la construcción,con la representación de Máximo Kirchner, el ex presidente realizó una cesión de boleto de compraventa con Austral Construcciones: cedió, vendió y transfirió a la constructora por $ 381.600 los derechos emergentes del boleto de compraventa de un inmueble ubicado en Río Gallegos. 

Austral Construcciones sumó otro vínculo con los Kirchner: les realizó un préstamo de 8.329.596,60 para que en 2008 puedan comprar Hotesur SA, dueña del hotel Alto Calafate que después administró Báez. Además, con 7 de sus firmas alquiló habitaciones que nunca utilizó, pero garantizó ingresos por esto a los ex presidentes por $ 14 millones.

Esa deuda perduró por años e incluso terminó siendo declarada por Máximo Kirchner como dueño de la mitad de Hotesur. La justicia determinó que Cristina, Máximo y Florencia Kirchner junto con Báez lavaron $ 80 millones con los hoteles. La acusación es analizada por la Cámara de Casación para ver si afrontan el juicio oral o no.

Hubo más. Valle Mitre (de Báez) que explotaba Hotesur por un canon mensual de 80.000 dólares, firmó un contrato similar para manejar la hostería Las Dunas. Fue para el período marzo 2011 a febrero 2012, por $ 2.216.064. El acuerdo se concretó el 17 de mayo de 2011 con el representante de la Sucesión, es decir con Máximo Kirchner.

Durante esos años hubo una ruta de 93 cheques que unió a la familia Báez con el diputado nacional. Entre los años 2009 y 2014 Loscalzos y Del Curto, una de las constructoras usadas para recibir obra pública vial, emitió esos cheques que garantizaban ingresos millonarios a la familia Kirchner, en concepto de alquiler de diversos inmuebles, por $ 2.769.515.

Según la documentación oficial, esos cheques que primero se emitieron a nombre de Néstor Kirchner y desde 2010 a nombre de la Sucesión de la herencia, bajo la administración del líder de La Cámpora, «fueron cobrados en su mayoría por Máximo Kirchner». Conocía esa ruta de dinero, esos negocios, esos acuerdos. 

Hay que recordar que Loscalzos y del Curto que mes a mes emitía los cheques, construyó cuatro departamentos por $ 1.466.012,31 que son parte de los activos de la inmobiliaria. Después fue Austral Construcciones la que se convirtió en inquilina garantizando ingresos a los Kirchner por 21 millones de pesos.

La justicia tiene más documentación. En el caso Hotesur y Los Sauces constan 93 recibos por operaciones de banco “celebrados” entre Máximo Kirchner y Austral Construcciones. Y varios contratos de alquileres de propiedades en los que intervino el hijo de Cristina Kirchner y Báez. No eran amigos, pero eran socios comerciales.

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