Un policía cada dos manifestantes: un operativo inusual para mostrar quién manda

Un policía cada dos manifestantes: un operativo inusual para mostrar quién manda

Quienes siguen la evolución de los problemas de inseguridad en el fútbol, suelen graficarlo con un dato: pese a que hace años se decidió que el grueso de los partidos se desarrolle sin público visitante, los operativos igual resultan masivos y costosos. ¿Cuánto? Bueno, pueden requerir unos 2.000 agentes para 50.000 espectadores. Uno cada 25.

La proporción, aunque alta, queda lejísimos de la que insumió este miércoles el control de la primera marcha piquetera de izquierda contra el Gobierno de Javier Milei. En números gruesos, según pudo reconstruir Clarín en base a media docena de fuentes oficiales, hubo un agente cada dos militantes.

"La Ciudad movilizó un poco más de 2.000 agentes. Y Nación lo mismo", explicó a este diario un dirigente que siguió la jornada minuto a minuto. Así, en total, entre la Policía porteña, más la Federal, la Gendarmería y la PSA, hubo cerca de 5.000 efectivos abocados al operativo.

¿Para encarrilar a cuántos? "En total, se movilizaron unos 10.000 manifestantes", coincidieron dos fuentes oficiales ante la pregunta de este diario. Luego Bullrich, en conferencia de prensa, habló de cifras menores aún. ¿Entonces hubo un policía por manifestante?

Video

Momentos de tensión y empujones se viven entre los manifestantes y la policía.

Frente a frente, en vivo

La proporción (o desproporción) se vio en vivo y en directo. Cuando el líder del Polo Obrero, Eduardo Belliboni, llegó a Belgrano y Diagonal Sur, punto de concentración para caminar desde allí a Plaza de Mayo, un triple cordón dejaba a él y sus compañeros arriba de la vereda, contra la pared.

La primera fila la hacían sus propios compañeros, con pecheras del PO. La segunda y tercera eran fuerzas de seguridad. Una, de los federales, con su traje habitual azul marino; otra, de los porteños, con chaleco celeste, más de civiles.

Para entender la dimensión del despliegue también hay que sumar los despliegues de agentes que terminaron en el "por las dudas". Así, por ejemplo, se vio decenas de vehículos y efectivos en el Puente Pueyrredón, emblemático cruce para los movimientos sociales, que esta vez no se usó como vía de acceso. Lo mismo se multiplicó en otros lugares de potencial conflicto.

Video

Así se ve el centro porteño en medio de la marcha piquetera convocada por el Polo Obrero.

"¿Cuánto costó el operativo? ¡Una fortuna! Ya la hora hombre del policía es cara. Si a eso le sumás los recargos del servicio, las viandas, el combustible, el material que se usa...", enumeró ante Clarín un especialista en seguridad, que se negó a dar un número preciso, "para no decirte algo que no sé".

Balance en Nación y Ciudad

Pese a cierta tensión durante la jornada, tanto en Nación como en Ciudad el balance del día fue positivo. Sin entrar, claro, en el costo del operativo: por la importancia que le daba sobre todo el Gobierno nacional a esta pulseada, aquí no rigió el "no hay plata".

Para la Rosada, cortar con la lógica de los planes-piquetes-más planes es clave, en parte para instrumentar el ajuste y romper con una inercia que el grueso de la política admite que fracasó. Básicamente, no sirve para frenar la pobreza.

Cerca de Bullrich se notó el nerviosismo por terminar el día con ganancias. No quisieron precisar ningún dato del operativo ("por seguridad") ni tampoco explicar por qué intervinieron en la calle, cuando hasta el martes se suponía que esa era jurisdicción porteña.

La superposición de agentes, le consta a Clarín, generó incomodidad y cruces. "No hay ningún cortocircuito con Bullrich. Es parte de la tensión de un día complejo", buscaron bajar el tono a la polémica desde la Ciudad.

"Hoy lo que cambió claramente es quién maneja la calle: si los piqueteros o las autoridades que tenemos la responsabilidad de Gobierno en la Ciudad. Ese es el cambio a destacar hoy. Es un reduccionismo hacer sólo la lectura de 'vereda' o 'calle'. Fue un operativo en conjunto, por eso las fuerzas federales trabajaron en la Ciudad", concluyó otra alta fuente cercana al jefe de Gobierno, Jorge Macri.

Balance de los piqueteros

Dentro de los movimientos de izquierda, en cambio, se buscó mostrar algún éxito. "Hay mucha gente y se cortó", respondió rápida una vocera cuando Clarín le preguntó si había tenido éxito la campaña del miedo de Milei. A esa hora, en la Plaza se veía poca gente.

Como Sergio Massa en campaña, el flamante presidente usó las estaciones de trenes como propalador de las advertencias. Siempre con la lógica de que "el que corta, no cobra".

Cuando Belliboni y el legislador Gabriel Solano llegaron a Constitución, apenas pasadas las 14 y visiblemente nerviosos, transmitieron algo de esto. Hablaron de presiones e incluso llamados a beneficiarios para que no asistan a la marcha.

Celeste Fierro, del MST, cree en cambio que hubo saldo a favor. Así lo aseguró a este diario. "Logramos llegar a la Plaza y se derrotó el protocolo inconstitucional de Bullrich y compañía, que quiere cercenar nuestros derechos a movilizarnos. Con esta enorme movilización demostramos que vamos a seguir en la calle contra todo el plan de ajuste. Que no viene a golpear a la casta, que la tiene en su gobierno, sino al conjunto del pueblo trabajador".

Subir