Tras los gestos de distensión, el papa Francisco recibió al presidente Milei en una audiencia en el Vaticano

Bajo un clima distentido y de gestos cordiales, lejos de los cruces del pasado, el presidente Javier Milei y el Papa Francisco mantuvieron su primera audiencia en El Vaticano. El encuentro fue más largo de lo previsto: se prolongó durante una hora y diez minutos, lo que reafirmó la buena sintonía entre ambos que se había advertido este domingo en la Basílica de San Pedro.

Milei se asomó por el patio de San Dámaso a las 8.57 (cuatro horas menos en Buenos Aires), tres minutos antes de la audiencia, secundado por la secretaria general de Pesidencia, su hermana Karina Milei, los ministros Guillermo Francos (Interior), Sandra Pettovello (Capital Humano) y Diana Mondino (Cancillería), el polémico secretario de Culto, Francisco Sánchez, y el embajador designado en Israel, Shimon Axel Wanish.

El jefe de Estado fue recibido por el monseñor Leonardo Sapienza, responsable de la Casa Pontificia, y sin escalas se dirigió rumbo al encuentro con Francisco en la biblioteca privada, en el segundo piso del Palacio Apostólico.

Allí estuvieron poco más de una hora a solas. Luego, se abrieron las puertas para que ingresara el resto de la comitiva para los saludos de ocasión y el intercambio de regalos, que se prolongó por unos diez minutos más.

Milei al llegar al encuentro con el Papa.

A la audiencia formal Milei llegó más relajado luego del cálido abrazo que se dieron este domingo en la Basílica de San Pedro, donde el Presidente presenció la ceremonia de canonización de María Antonia de Paz y Figueroa. “Mama Antula”, la primera santa de Argentina.

En la basílica los dos líderes se ofrecieron gestos afectuosos este domingo, con motivo de la misa de canonización y en su primer encuentro cara a cara, en el Vaticano. Así sellaron ante las cámaras su nueva sintonía, tras los insultos que en el pasado le dirigió Milei al Papa.

En el pasado, Milei había acusado al Papa de ser “el representante del maligno en la tierra” y por su “injerencia política”, entre otras acusaciones.

Pero luego, ya como candidato a presidente, le pidió disculpas varias veces: primero públicamente, incluso durante el debate para el balotaje, y luego en privado, cuando fue electo y Francisco lo llamó para felicitarlo.

Milei le obsequió una carpeta con la copia de la carta manuscrita del canciller José María Gutiérrez a Juan Bautista Alberdi acreditándolo como representante en Europa, en mayo de 1854.

Y un cuadro con la postal conmemorativa de Mama Antula que el Correo Argentino distribuyó por su beatificación.

Como gesto más informal, también le trajo los alfajores de dulce de leche y galletitas de limón de su marca favorita.

El Papa le regaló un medallón de bronce inspirado al Baldaquino de San Pedro, sus libros y el Mensaje de la Jornada Mundial de la Paz de este año.

Luego del encuentro con el Papa, Milei bajó un piso y se reunió con el secretario de Estado de la Santa Sede, Pietro Parolín.

Previo a la visita de Milei, Francisco recibió al cardenal argentino Víctor “Tucho” Fernández, prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, quien durante la campaña presidencial había condicionado la visita del Papa:

“No irá a un lugar donde no lo inviten, donde puedan usar (o complicar) su visita para conveniencias políticas o donde las autoridades desprecien su presencia”, dijo, en lo que fue recibido como un guiño a otros sectores políticos.

Asegurar la visita del Papa a la Argentina era uno de los objetivos que se propuso Milei en el inicio de la gira. Aunque en la comitiva sostenían que la intención era que la invitación formal no fuera recibida como un gesto de presión al Pontífice.