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Diario Tiempo

Problemas de caja

septiembre 27, 2023
Problemas de caja

La recaudación de la DGI cayó 3,5% interanual en agosto y en el año móvil (los últimos 12 meses comparados con los 12 meses previos) muestra por primera vez en un largo periodo un retroceso en términos reales. La caída en la recaudación puede tener diversas circunstancias en la variación mensual pero la tendencia es un inequívoco síntoma de problemas en la economía, que también se están reflejando en los datos del PIB y otros.

La caída en la recaudación se da particularmente por el descenso en los ingresos por IVA (-5,2% interanual en agosto, -2,2% en el acumulado anual), que es el principal impuesto y responde por el 46% del total. La recaudación de IVA es un reflejo inmediato de la dinámica del consumo, aunque el IVA es algo más que un simple impuesto a las ventas. En efecto, parece claro que el consumo en términos reales está en retroceso si bien la situación puede variar según el rubro y el canal de comercialización.

También hay una caída en la recaudación del impuesto a la renta empresarial (-12,2% interanual en agosto, -2,1% en el acumulado anual). Esto también es síntoma de los problemas que está teniendo la economía, en este caso del punto de vista de la renta empresarial, con márgenes que en muchos rubros se han achicado o desaparecido.

El impuesto que muestra una dinámica positiva es el IRPF, reflejando el aumento en el salario real y en los ingresos en general en los hogares; sube 1,5% interanual y 3% en el acumulado anual.

¿Cuáles son las explicaciones para este comportamiento de la recaudación? Un factor que hay que incorporar sin duda es el efecto de la sequía en la medida que recortó el ingreso por exportaciones en sectores clave de la economía, como la agricultura y la ganadería. Esos menores ingresos implican directa e indirectamente menor recaudación, por la menor producción directamente y por menor demanda de servicios adjuntos a los agronegocios.

Desde el sector se plantea que la sequía terminó, pero sus efectos todavía no se han visto totalmente. También hay un impacto obvio de la asimetría cambiaria con Argentina, con decenas de miles de uruguayos que todos los fines de semana cruzan los ríos para ir a consumir al país vecino. Ver estimaciones.

Pero hay un tercer elemento que cada vez con mayor fuerza parece estar en el fondo de las tendencias que muestran varios indicadores económicos, entre ellos la recaudación. Hablamos de la política monetaria contractiva que se viene aplicado por parte del Banco Central del Uruguay (BCU), para bajar la inflación. Esto objetivo se viene cumpliendo, pero con consecuencias en términos de competitividad y actividad.

Esto, en realidad, no es ningún descubrimiento singular: en cualquier economía del mundo, grande, chica o mediana, una política monetaria contractiva fuerte como la que se ha aplicado en Uruguay para bajar la inflación, tiene consecuencias en la actividad y -por lo tanto- en la recaudación.

En Uruguay, economía bimonetaria, el efecto tiende a ser más relevante a través del canal cambiario que por el crédito, pero es fuerte de todas maneras. Finalmente, también es posible que la economía esté incorporando una situación internacional menos auspiciosa que la esperada, con la economía de China con algunos problemas, lo mismo que Europa y –en menor medida- EEUU. El hecho es que la recaudación cae y –mientras- los ingresos se mantienen o suben, elevando el déficit. Es una luz amarilla encendida en una economía que crecerá poco este año y se recuperará el próximo. Esperemos que también lo haga la recaudación.

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