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Paco Durañona, el kirchnerista que pidió jueces militantes: “Pichetto y Pinedo serían grandes ministros de la Corte Suprema”

Tenemos que ganar para lograr mayoría simple en el Congreso y el 11 de diciembre, el primer día, enviar un proyecto de ley para que se amplíe la cantidad de miembros de la Corte. Los nuevos miembros tienen que ser militantes nuestros.

La frase, pronunciada en marzo de 2019, fue del hoy senador provincial Francisco «Paco» Durañona, un hombre de definiciones fuertes que ahora sorpresivamente propone a Miguel Ángel Pichetto o Federico Pinedo como jueces de la Corte Suprema.

Obsesionado con repoblar el interior bonaerense y del país, Durañona se muestra convencido de que es el momento de hacer las críticas a su frente con el objetivo de que el peronismo reaccione. Critica los actos peronistas en el conurbano, que haya liderazgos solo de dirigentes del AMBA.

El ex intendente de San Antonio de Areco subraya que en el Frente de Todos hay «una mesa muy cerrada donde se definen las cosas» y remarca que Cristina Kirchner ya «no quiere tener centralidad».

Egresado del colegio Champagnat, donde años más tarde como profesor y candidato a intendente por el peronismo en Areco llevó a Mauricio Macri para dar una charla, Durañona afirma que el kirchnerismo se encerró en el conurbano, que Juntos por el Cambio logró convertirse en una fuerza nacional y hasta deja entrever cierta envidia por la diversa oferta electoral opositora.


Entrevista a Francisco » Paco » Durañona , senador provincial del Frente de Todos. Foto: Guillermo Rodriguez Adami

Destaca a Néstor Kirchner por haber sido un intendente que llegó a la presidencia y desde ahí «armó un encuentro de concejales en San Juan. «Tenía una mirada muy federal y local, fue muy moderno en eso», dice el líder del Movimiento Arraigo, que busca el desarrollo de un modelo federal.

Da la impresión de haber agotado la instancia de planteos puertas adentro y amparado en los dichos del Presidente de que «es hora de poner las diferencias sobre la mesa», el ex jefe comunal del interior bonaerense dice dispuesto a «pagar el costo» de hablar. Recibe a Clarín en una oficina de Recoleta y asegura que mantendrá las críticas y no se abrirá del espacio. «¿Qué? ¿Me van a echar?«, desafía.

-Después de las elecciones mostraste el mapa con la provincia pintada de amarillo y el conurbano de azul. Ahí preguntaste si el peronismo era un partido del AMBA. ¿Querés desarrollar la idea? No sé si es una autocrítica, un enojo.

-No, enojo no. Es un planteo, que además no es nuevo. Ahora se instaló más por el resultado electoral y el impacto que genera a ver ese mapa no solamente de la provincia Buenos Aires sino de todo el país. Y en lo que es interior de la provincia está todo amarillo salvo la manchita azul del conurbano que, si bien es mucha población, en superficie territorial prácticamente no se ve esa mancha azul.

-Decís que no es algo nuevo.

La última elección donde tuvimos un gran acompañamiento en el interior, nacional y bonarense, fue en el 2011. Luego de eso empezó a reducirse cada vez más. Tiene una explicación que va acompañada de una ultra conurbanización de nuestro espacio político en todos sus aspectos, políticos, electorales, de agenda, de narrativa, de políticas públicas, de actividades, estética.

-¿Cómo sería eso?

-Se transformó prácticamente en una exclusividad la atención en el conurbano, con algún complemento de obviamente. No se podía dejar de atender en cuestiones elementales de la relación con gobernadores del interior y relaciones con intendentes del interior, pero nunca formó parte profunda de nuestra agenda las necesidades del interior. Lo venimos planteando de Movimiento Arraigo, es un problema estructural que tiene la Argentina.

-¿El peronismo no ve eso?

-Nuestra fuerza política debería liderar el proceso de modificación de esta idea de ultra concentración. Argentina es el país de mayor concentración poblacional del planeta. La relación en población entre el interior y grandes ciudades es 90 a 10, la más alta del mundo, más que India. De los 2300 municipios que tiene la Argentina, el 98% tiene menos de 100.000 habitantes. Y si pensamos en más de 1 millón, es el 0,5%. Nuestra fuerza política le está hablando al 0,5% de las 2.300 comunidades del país.

-En el acto por el día del militante Alberto Fernández abrió la posibilidad críticas públicas, que se abra el debate. ¿En una fuerza tan verticalista se van a exponer esas críticas?

-En los últimos años del Frente para la Victoria, Unidad Ciudadana, Frente de Todos para hacer críticas muchos dirigentes optaron por la ruptura. Conformaron una nueva fuerza y desde ese lugar hicieron críticas, además hacerle un daño electoral a nuestra fuerza. Nos llevó a derrotas muy significativas como la de 2015. Es muchísimo más interesante, por más que moleste, planteos políticos de fondo sobre lo que muchos pensamos que debería ser el objetivo de política pública de nuestro espacio político desde adentro.

-Los intendentes del conurbano dicen que no son o fueron escuchados. Lo dicen los peronistas con gobiernos peronistas, los de Cambiemos en la época de Vidal. Grindetti decía que proponía el desdoblamiento electoral y no fue escuchado. Parecería que la política hace autocrítica después de una derrota pero vuelve a cometer los mismos errores.

-No quiero meterme en los problemas que tiene nuestros adversarios, pero la verdad es que observo que hay una predisposición mucho más abierta a la participación. Si no hubo de doblamiento electoral es porque Macri no lo permitió, pero la voluntad se demostró. Han sido siempre muy abiertos a utilizar las herramientas electorales para dirimir candidaturas. Me parece que esa característica que tiene macrismo o Cambiemos los hace superiores, o más competitivos respecto a nosotros que nos encerramos, no hay ámbito para el debate, no hay ámbito para el diálogo político.

-También hay diversidad en el Frente de Todos.

-Hemos conformado una gran coalición pero no hay dónde dirimir esas diversidades en cuanto a discusiones políticas sanas. Ni en términos electorales, pero tampoco en términos políticos. Hay una mesa muy acotada, muy chica, muy cerrada, dónde se definen las cosas y el resto nos enteramos o por lo medios o porque minutos antes hay que tomar alguna decisión, ya sea en la agenda legislativa o en la agenda ejecutiva. Me parece que no es sano.

-¿Y ahora?

-Ahora esta situación está en tensión. Tenemos que ejercitar un esquema de democracia interna donde se permita el debate, los aportes, donde podamos ser competitivos electoralmente, donde la selección de los candidatos no se resuelva entre gallos y medianoches sorpresivamente, como si fuese una competencia a ver cuánto aumenta la sorpresa en la definición de candidatos. 

Francisco " Paco " Durañona , senador provincial del Frente de Todos. Foto Guillermo Rodriguez Adami

Francisco » Paco » Durañona , senador provincial del Frente de Todos. Foto Guillermo Rodriguez Adami

-¿Hoy no lo ves así?

-Está muy centrada en el AMBA la definición de las figuras que nos representan desde todo punto de vista, desde lo estético y desde la pertenencia. Hoy las figuras más importante del Frente de Todos son personas del AMBA en su inmensa mayoría. Eso también se ve en los gabinetes, también sucede en la provincia de Buenos Aires. Nosotros venimos de un movimiento nacional y se necesita construir una Argentina integrada.

-Dentro del Frente de Todos, ¿El massismo y La Cámpora son solo del AMBA?

-La Cámpora tiene una representación política inmensa en prácticamente cada pueblo de la provincia Buenos Aires y en las provincias. Tienen mucha capacidad de movilización y de militancia. Esa enorme capacidad de organización, como también el Frente Renovador, como compartimentos estancos aislados de lo que es nuestra gran concertación sin poder dirimir puertas adentro cuestiones de políticas públicas y de diseño electoral, y mucho menos dentro del marco de nuestra concertación, creo que termina siendo totalmente contradictorio con ese enorme despliegue. Tanto despliegue para que después entre tres o cuatro definan absolutamente todas las cuestiones todas las cosas nos hace un daño.

-¿Con la llegada de Julián Domínguez o de Juan Manzur se puede prestar más atención al interior?

-No es una cuestión de nombres. No se observa que eso este sucediendo. Dirigentes de la talla de (Jorge) Capitanich, que al igual que Manzur son gobernadores del interior, pero además Capitanich es el líder elegido por gobernadores del oficialismo y de la oposición para ponerse el frente del Norte Grande ¿cómo no va a estar sentado permanentemente en la mesa de definición política, electoral, económica? Pareciera que los gobernadores del Frente de Todos son partidos provinciales del Frente de Todos y no pertenecen a una organización política nacional, donde se sientan en la mesa a tomar decisiones y discutir el rumbo que debe tener nuestra fuerza política en la gestión y en lo electoral.

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-¿Qué pasó que se dio vuelta ese mapa azul después de 2011?

-Creo que hay mucho complejo, mucha idea de adversidad o enemistad con sectores del interior muchas veces y erróneamente identificados con el campo, con pensar que el campo es un enemigo porque el campo no es el interior, el campo no es la Mesa del Enlace. Ahí hubo toda una cuestión, con una mirada muy porteño céntrica, que terminó afectando muy fuertemente la construcción inicial del Frente para la Victoria y que cada vez se fue encerrando más, como en una especie de fortaleza protectora.

-¿Se encerraron en el conurbano?

No es lo mismo ir a un acto en La Matanza que ir a una actividad de San Antonio de Areco o en Pergamino. No vas a tener una militancia que te va a aplaudir, te va a acompañar en todo lo que digas y no vas a tener una enorme movilización de masas. Vas a ir por un territorio más equilibrado, como mínimo. Ahí es donde me da la impresión que se decidió no ir a correr ese riesgo en cuanto al diseño electoral, en cuanto a las actividades, en cuanto a la presencia. Pero peor aún, en cuanto a la agenda y a los intereses que tienen las comunidades el interior.

"Paco" Durañona junto a Alberto Fernández, en la campaña electoral de 2019

«Paco» Durañona junto a Alberto Fernández, en la campaña electoral de 2019

-¿Es una comodidad porque ahí están los votos?

-Un poco de comodidad y mucho de complejo, de pensar que el interior es nuestro enemigo o en el interior nos detestan. Cuando se inauguró una obra monumental como es la variante Pergamino de la Ruta 8, el Presidente decidió no ir porque hubo un grupo de productores que querían hacerse escuchar. Y me parece que es absolutamente legítimo que lo hagan.

-¿No enfrentar la crítica?

-Cuando frente a esas circunstancias decidimos volver a encerrarnos en la fortaleza, obviamente que en lo simbólico se sigue instalando esta impronta de pertenecer un movimiento o un gobierno focalizado en el conurbano y sin posibilidad de ni siquiera de desembarcar para la inaugurar una obra emblemática en el interior.

-¿Y a nivel electoral?

-Desde el diseño electoral es un error garrafal depender exclusivamente de lo que suceda en la Tercera Sección Electoral, más algo de la primera, para gobernar un país y una provincia como Buenos Aires. Te podes encontrar con sorpresas muy grandes como la que tuvimos en el 2015. El 2015 nos demostró que ese modelo se agota muy rápido y se agotó. Una fuerza que viene creciendo, que se mete en territorios que uno consideraba inexpugnable como pueden ser Quilmes, Tres de Febrero o Lanús, te ganan, te complican un cálculo y con muy poquito te hacen caer un gobierno nacional y un gobierno provincial.

-El peronismo no pierde en la Tercera Sección desde 1997.

-La provincia Buenos Aires que tiene ocho secciones. La Primera y la Tercera son el conurbano; la segunda, cuarta, quinta, sexta y séptima representan el 14% del padrón electoral nacional, equivalente a la provincia de Córdoba y Santiago del Estero juntas o Mendoza y Ciudad Autónoma de Buenos Aires juntas, es más que eso incluso como para desatenderla. Creo que es un error grosero.

"Paco" Durañona , el senador kirchnerista que pide apertura en el Frente de Todos. Foto: Guillermo Rodriguez Adami

«Paco» Durañona , el senador kirchnerista que pide apertura en el Frente de Todos. Foto: Guillermo Rodriguez Adami

-¿Lo resumís a una cuestión de números?

-Si en términos electorales vamos a cometer el mismo error de buscar rentabilidad electoral y abandonar los territorios que no la tienen, porque San Antonio de Areco con cuántos votos aporta, nada. Si ganamos aportamos 1000 votos, entonces si se desconsidera como una cuestión numérica de rentabilidad electoral es de dramático para el futuro de la Argentina y de la fuerza política a la que pertenecemos, que su origen es un movimiento nacional.

-De alguna manera estás diciendo que el Frente de Todos es como un «especulador de mercado» con lo electoral.

-Y… la política en general ha caído en eso. Hoy el modelo de Cambiemos ha entendido o ha logrado que lo aspiracional, es el riesgo más grande al cual nos estamos sometiendo nosotros como fuerza política al querer apuntalar todo al conurbano, porque esa pelea también a esta dando Cambiemos al exportar dirigentes de la Ciudad al conurbano, trabajando en la aspiración de muchos sectores medio alto de conurbano de querer parecerse a la Ciudad y eso le ha dado muy buenos resultados. Lo hizo con Vidal, ahora lo hace con Santilli, y ahora lo está haciendo con Jorge Macri que lo lleva a gabinete para hacer luego candidato a gobernador.

-¿Qué te dicen los intendentes peronistas del conurbano cuando les decís esto?

-Osé salir a dar el debate en el 2019, con la excusa de pelear gobernación, cosa que sabía que era absolutamente inviable para alguien del interior de la provincia. Algunos como Jorge Ferraresi me recibieron y a la audiencia le encanta el tema. Hoy los intendentes del conurbano son parte de lo generales de nuestras fuerza política. Están en todas las reuniones, van a todos los asados, toman decisiones, ocupan cargos en el gabinete nacional, en el provincial. Y está bien porque esa es la lógica que armamos. ¿Quién va a quedar que corra riesgo ese negocio político?

-¿Y entonces?

-Tenemos que discutirlo los que estamos en el interior y tenemos que buscar la manera de integrar a los que circunstancialmente pueden tener un beneficio político por esa razón, a lo que puede significar un beneficio en términos de ser parte de liderar un nuevo proceso en la historia argentina, distinto, novedoso. Cuando hablas de cercanía no es el Presidente yendo con un anotador a una reunión de jubilados. Nadie te va a creer que ahí hay algo real. La cercanía es una coordinación institucional.

Alberto Fernández durante una reunión con vecinos en la campaña en Ituzaingó.

Alberto Fernández durante una reunión con vecinos en la campaña en Ituzaingó.

-¿Intendentes?

-Gobernadores y principalmente con gobierno locales, no intendentes. Gobierno locales: intendentes, concejales, actores de los gobiernos locales, para hacerlos formar parte de la agenda. Los municipios del interior no se sienten parte de un proyecto nacional, ni con nosotros ni con la oposición. Van decidiendo en base a lo que la comunicación te instaló, la estética, pero nadie hoy se siente parte de un proyecto nacional.

-¿Juntos por el Cambio no tiene una estrategia centrada en el Conurbano?

-Tiene simbólicamente una agenda muy intensa con el interior, con los sectores que más ruido hacen del sector agropecuario. Han consolidado gobiernos provinciales muy emblemáticos, ganaron elecciones en Santa Fe, en Entre Ríos. Está muy avanzado lo de Frigerio, que fue ministro de Macri. Sus ministros los ponen en juego en las provincias. Y a los que son dirigentes de las provincias los acompañan, se meten. La pelea por los senadores la dieron a fondo a nivel federal. Han pasado de ser un partido vecinalista porteño a convertirse en una fuerza nacional.

El liderazgo de Cristina Kirchner

-En 2019, en un reportaje con Luis Novaresio dijiste que había plafón para que Cristina se corriera y se corrió. ¿Hoy hay margen para que se corran los dos extremos de la grieta?

-No con esa definición de extremo. Pero supongamos la hipótesis, y simbólicamente está instalado que las dos caras de la grieta son Cristina y Macri. No les pidamos a ellos que se corran, porque es ridículo. No existe que le pidas a alguien que se corra cuando son figuras tan emblemáticas, ni hablar en el caso de Cristina.

En 2012, Cristina Kirchner visitó siendo Presidenta San Antonio de Areco, donde gobernaba Durañona. Foto: Juan Roleri/Télam

En 2012, Cristina Kirchner visitó siendo Presidenta San Antonio de Areco, donde gobernaba Durañona. Foto: Juan Roleri/Télam

-¿Entonces?

Lo tenemos que hacer nosotros como actores y dirigentes políticos. Siempre se ha resuelto así. Correr en el sentido figurado que estamos utilizando. Creo que lo que más desea Cristina es que los actores de la política tengamos el volumen, el crecimiento y el debate suficiente para avanzar en un ciclo nuevo y y dejar atrás un modelo que fue absolutamente exitoso, pero, estoy convencido que es imprescindible iniciar una nueva etapa. 

-Los dos fueron presidentes, ¿cómo los «van a correr»?

-Hay que evitar todas las herramientas que se utilizan para seguir forzando algo que, a mi modo de ver, ni ella quiere que siga sucediendo.

-¿Qué siga teniendo la centralidad?

-Claro, ni ella quiere que eso siga sucediendo. Porque el peso es cada vez más grande, cada vez tiene menos posibilidades de toma de decisiones y además ya dio todo. Ahora, obviamente que hay aprovechamiento de esas circunstancias entonces si se cierran las agendas, las políticas públicas y la definición de candidatos en dos, tres… Bueno, la centralidad la va a seguir teniendo. Si, como dijo Alberto Fernández y venimos planteando muchos, abrimos el juego que haya mayor competencia, que haya PASO.

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-¿Deberían haber usado más las PASO? 

-Creo que en 2019 hubiese sido extraordinario haber tenido PASO nosotros, a nivel nacional y a nivel provincia de Buenos Aires. Para mí fue un error, de nuevo, definir a dedo quiénes eran nuestros candidatos a nivel nacional.

-Pero ganaron.

-En realidad, esto hará ruido, pero lo siento. Ganamos no por virtud nuestra sino por defecto del adversario. Fue tan nefasto lo que hizo Macri que eso nos permitió ganar. Porque era impensado.

-¿Era impensado ganar?

-Era impensado. Dos, tres años antes era impensado. Fue tan nefasto el gobierno que llevó adelante, que eso nos permitió ganar por un escaso margen a nivel nacional. Estuvieron muy cerca de lograr el pase a la segunda vuelta y no sé qué hubiese sucedido si entraba a segunda vuelta. Hubiésemos sido muy competitivos y nuestros frente hubiese sido muchísimo más robusto y democrático en una elección que las posibilidades de ganar eran muy fuertes, de poder debatir, dirimir, generar nuevos actores. No tenemos actores, no tenemos nuevos posibles candidatas y candidatos.

-¿Por qué?

-Justamente porque cerramos tanto que las posibilidades de nuevos actores no las tenemos. Y observó en nuestros adversarios que van a tener una PASO ultra competitiva en el 2023, entre radicalismo, gobernadores, el PRO, Larreta, Bullrich. Y lo alimentan permanente sin ningún complejo. Frente a eso ¿qué vamos a ofrecer?

-¿Por qué no lo hace el peronismo?

-Por esta fórmula de la ultra conurbanización, forzar una centralidad que ya ni siquiera vuelvo a decir, estoy convencido, que ni siquiera Cristina la quiere tener. Y tenemos ese defecto de quedarnos mirando para que nadie diga que estamos cometiendo una deslealtad. Tomé la decisión de discutir todo adentro y no como han hecho otros: ‘Bue, voy a discutir, rompo y discuto afuera’. No, discuto dentro.

-¿Hay lugar para eso?

-No lo sé. ¿Qué? ¿Me van a echar? Se enojarán, hay que bancarse los costos.

Francisco "Paco" Durañona, ex intendente de San Antonio de Areco y líder del "Movimiento Arraigo".

Francisco «Paco» Durañona, ex intendente de San Antonio de Areco y líder del «Movimiento Arraigo».

-Hablabas de Cristina Kirchner y de nuevos liderazgos. Pero tal vez ella prefiera elegir quién la suceda.

Elige cuando hay una deficiencia de la militancia en generar esa competitividad interna por qué hay un excesivo respeto a ese verticalismo y lo que se llama orgánica. Para mí, una mala interpretación de esos conceptos. Como decía Perón, todos los dirigentes tenemos un bastón de mariscal en la mochila, en algún momento hay que sacarlo y generar una competencia abierta, estamos en el Siglo XXI. Hay mucha demanda de democracia, de participación ciudadana. No digo ‘Hay que correr a Cristina’, digo que hay que iniciar un nuevo ciclo, que ella misma está necesitando que de algún modo haya alguna amplia participación para que su centralidad vaya de a poco corriéndose del centro de la agenda. 

Jueces militantes y propuestas sorprendentes para la Corte

-Hace un tiempo generó revuelo tu declaración sobre los jueces militantes y después lo aclaraste. ¿Eras cristinista, nunca lo fuiste?

-¿Qué es ser cristinista?

-Entiendo que es estar alineado.

-Pertenezco al espacio que lidera Cristina, hoy obviamente el presidente del partido y el Presidente de la Nación y en nuestro espacio político quien libera es Alberto Fernández. No me parece sano estar diciendo que hay otro líder distinto al quien está al frente del gobierno.

-Pero si la vicepresidenta escribe una carta y cambian ministros del gabinete, poder tiene.

-No dije que no tiene poder, pero lidera Alberto Fernández. Lo eligió Cristina para liderar. ¿Eso qué significa, que hay que ser todo lo que dice Alberto Fernández o todo lo que diga Cristina? No es mi estilo de militancia, pienso que hay que debatir impulsar, proponer, discutir, sin sacar los pies del plato. Estoy en el kirchnerismo desde el 2005, fui candidato del 2007, antes de que exista La Cámpora, y nunca me moví de ahí. Me permito hacer planteos y discutir y este es el momento para hacerlos con mayor profundidad. No me sumé a esto ayer, estoy desde el principio tengo la autoridad moral hacer los planteos y críticas porque la lealtad está por demás probada.

-Habías hablado de jueces militantes.

-Existen los jueces militantes. La Ciudad de Buenos Aires tiene jueces militantes, son todos militantes, ex funcionarios de Larreta, el 90%. También Jujuy tiene jueces militantes. Son jueces que eran legisladores, que entraron en la lista de Morales, votaron la ampliación de la Corte y entraron a la Corte. No lo reprocho, pero son jueces militantes. El problema es cuando se arrojan agua bendita porque nosotros hacemos un planteo vinculado con jueces con formación política y pertenencia en algún momento a determinada ideología política.

-En ese sentido Rosatti fue Congresal…

-Obvio, y Maqueda también.

-Pero eso no significa que sean militantes.

-No es en ese sentido militante. ¿A qué iba el término? Si vos no tenes jueces con formación política, si crees que un Tribunal Superior de Justicia, que es un órgano del gobierno, va a funcionar porque pongas al mejor académico es un error garrafal. Va a funcionar si pones un hombre con formación. Pichetto sería un gran ministro de la Corte, lo votaría con las dos manos. Rodolfo Urtubey, sería un gran ministro de la Corte. Liliana Negre de Alonso, que es de Adolfo Rodríguez Saá, formidable.

-¿Opositores?

-Hay un montón de gente que son juristas pero que tienen una… Federico Pinedo sería un gran ministro de la Corte. No militantes de mi preferencia. Si vos tenés un Pichetto en la Corte, su definición sobre un problema que llega a la Corte va a ser mucho más confiable y mucho más seguro y previsible que lo que puede hacer un abogado que defendió a la empresa particulares durante toda su carrera profesional.

Durañona en 2016 junto a intendentes del conurbano Fernando Espinoza, Jorge Ferraresi y Alberto Descalzo. Foto: Maxi Failla

Durañona en 2016 junto a intendentes del conurbano Fernando Espinoza, Jorge Ferraresi y Alberto Descalzo. Foto: Maxi Failla

-Y cuando llegue la causa de espionaje de Macri y este Pichetto este de ministro de la Corte ¿qué vas a decir?

-Pero por eso se necesitan los dos tercios. La Corte por concepto requiere una integración de fuerzas. En temas muy ridículos como por ejemplo desaforar a Cristina para encarcelarla, el primero que pegó el grito en el cielo y el que los sostuvo hasta ser candidato vicepresidente de Macri de que eso era una barbaridad fue Pichetto. Entonces si Pichetto está en la Corte, para nuestros líderes y también para referente de otros espacios políticos en cosas ridículas, es una garantía. Incluso para lo de Correo o lo que sea. Hay un sistema político que tiene funcionar, violencia, persecución eso no va, no va porque destruye el sistema.

-Entonces con la palabra militante te referís a formación política.

-Claro. Rosatti se arrepintió con el dos por uno porque su concepción política lo hizo advertir de lo que había pasado con (Luis) Muiña. Cuando vio esa movilización tomó conciencia de que jurídicamente podría ser aceptable su opinión respecto al que dos por uno también se aplicaba para esos casos, pero estás hablando de represores. Algún académico puede estar mucho más volcado a su alianza con intereses sectoriales y particulares, no a una mirada pública y política. Lorenzetti, que no viene de la política, es escurridizo. ¿A dónde va? ¿Qué quiere ese tipo? No es confiable.

-¿Para quién tiene que ser confiable?

-Confiable para para un sistema republicano, para que funcione bien. La Corte norteamericana no tiene ni un solo integrante en toda su historia que no haya sido militante del partido Republicano o del Partido Demócrata.

-¿Se puede avanzar en acuerdos cuando hay halcones?

-Pueden estar, en tanto y en cuánto este garantizado que eso no significa cerrarle la puerta a todos los demás. Que haya halcones que salgan la marcar la cancha duramente, me parece perfecto. Ahora, no me llames para decirme que no hable más. Primero porque no va a pasar, pero segundo me parece que eso sea no sea sano. Hasta hay que ser exactamente todo lo contrario.

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