Milei busca un empate, guerra de gobernadores y un documento opositor a favor del Gobierno

Milei busca un empate, guerra de gobernadores y un documento opositor a favor del Gobierno

Ahora van por un empate

El Gobierno se conforma con un empate: que la Cámara de Diputados insista en la versión que aprobó de la reforma fiscal, y que el Senado se lleve los laureles con lo que aprobó de la Ley de Bases. Rodrigo de Loredo lo planteó en estos términos casi brutales a Guillermo Francos el jueves, cuando le preguntó qué era lo que quería en serio la Rosada del Congreso.

El jefe de la bancada radical, junto a los otros caciques dialoguistas de la cámara baja, anotaron, atentos a esa confesión de necesidades del jefe de Gabinete para dedicarse a tramitar la transición legislativa de los dos proyectos madre del gobierno. Los dialoguistas actúan como el centrão -literalmente, "gran centro", así llaman a los dialoguistas en el Congreso brasileño-, pero suele pagar costos que después facturan otros.

Le suma complejidad a la calidad de la revisión de los proyectos en el Senado la excepcionalidad del intento de Olivos de arrastrar a la política a discutir todos los temas en el DNU 70/23 (que cojea de una pata desde que lo rechazó el Senado), y en la jibarizada ley Ómnibus.

No es una ley, sino un container que suma muchas leyes. Salvar la ley fiscal implica recuperar el impuesto a los ingresos de los asalariados de la 4ª. categoría (Ganancias) y mejorar el impuesto a los Bienes Personales. Son dos tributos coparticipables. Salvar la Ley de Bases implicar sostener el RIGI y mejorar las regalías mineras. Son dos ventajas pronegocios.

El tiempo juega en contra

El Gobierno intenta apurar lo más posible el cierre las dos leyes. Cuanto más lo demore, arriesga a que el debate sobre lo que negoció en secreto con los Senadores enrede más las cosas. El receso de la semana cortísima impide que sesionen las comisiones que deben revisar el texto final. Las fechas ideales, según Francos les confesó a los bloques negociadores el jueves, serían la aprobación en comisión el 25 de junio, y en el recinto el 27.

Que esos acuerdos duren depende de que no se expongan en público. La Argentina es un país intoxicado por el veneno de la intransigencia. Quien negocia teme ser señalado como débil o tramposo. Los políticos débiles no pueden, como los maridos traviesos, decir nunca la verdad. La verdad os hará libres.

Rarezas y tortugas en fuga

En el debate previo a la semana del 26 el Gobierno tiene que revisar el circuito de relaciones con los gobernadores. Esperaban que operasen a su favor en el Senado en defensa de los interés provinciales. Pero perdieron Ganancias y Bienes Personales, dos cajas coparticipables. Y seguramente por falta de votos, no porque negociasen con la Nación. Una derrota por falta de nafta, o no cargaron con la especial.

Cuando las provincias debieron defender sus intereses, les metieron 2/3 de los votos en iniciativas de fuerte interés corporativo: RIGI; impuesto al tabaco; aumento de las regalías del 3% al 5% para proyectos nuevos; y rechazo de la revisión del costo fiscal de regímenes de promoción (vulgo Tierra del Fuego). Ahí hubo tintineos de origen diverso, son leyes con nombre y apellido, se dictan a la carta.

En esos resultados hay rarezas para indagar: ¿cómo se les escapó la tortuga a la Nación y las provincias del Norte en el rechazo de Ganancias? Ese tsunami los agarró de espaldas. Si estaba pactado es malo; si se les fue de mano, es peor, para un Gobierno de contadores que echa incienso todas las mañanas sobre el excel. Rarísimo de toda rareza. Lo de Bienes Personales tiene consuelo: es un cañonazo para los contribuyentes, que si se convierte en ley pagarán más. Pero para Nación y provincias es un golazo. La van a recoger con pala.

Pobres triunfos pasajeros

Algo deberá inventar Francos esta semana para animar a los senadores a que defiendan las cajas en Diputados. Para lograrlo tiene que entrar in partibus infidelium, en tierras de infieles, como llamaba la Iglesia católica las regiones dominadas por otras confesiones. Los mandatarios más interesados en que vuelvan los tributos coparticipables son los de las provincias del Norte, varios de ellos del peronismo.

En una simplificación explicativa, esos mandatarios, en donde hay varios amigos del Gobierno (en Salta, Tucumán, Catamarca, Santiago del Estero), han entrado en tensión con los patagónicos, que voltearon esos impuestos que afectan al club del salario alto -en esas comarcas los salarios son los más altos del país-.

Para lograr adhesiones más firmes de los gobernadores del peronismo, el Gobierno tiene que encontrar una llave que hoy no tiene: intenta gobernar sin un entendimiento con el peronismo, que logró 44% de los votos en las elecciones del año pasado. Gobernar sin tener en cuenta a la mitad del electorado es un gesto simpático para los propios, pero es un programa de patas cortas. Permite logros como el de la semana pasada, pero debe interpretarlo en su verdadera dimensión:

1) Logró el quórum porque se lo permitieron cuatro opositores, dos radicales (Lousteau y Abad) y dos santacruceños (Carambia y Gadano).

2) Para lograr la aprobación en general y del primer artículo, el de las facultades delegadas por un año, tuvo que desempatar la vicepresidente. ¿Hasta dónde se puede llegar con esas mínimas diferencias? Como dijo una vez Jorge Asís, puede ser que el chancho chifle, pero no le pidan Naranjo en Flor.

Ahora tienen que cumplir

Francos se entregó el fin de semana a rondas de café interminables para enfrentar la tarea. Entendió que lo primero es cumplir con los acuerdos que tomó con legisladores propios y ajenos en las dos cámaras. El ejercicio del privilegio de la delegación de facultades por parte de Milei depende de que ahora cumpla con lo pactado. Que le crean es su primera misión.

Tiene que acatar y postergar lo que quedó pendiente para otro momento. Si prometió no privatizar Aerolíneas, mejor que sea objeto de un nuevo proyecto en otro momento. Hasta ahora parece tener ganado el debate como para que Diputados tenga margen para reponer lo rechazado por el Senado. Al informe Negri, que circuló con argumentos que defienden esa posibilidad, se sumó el informe de la Coalición Cívica, la fuerza de Elisa Carrió.

"La Constitución Nacional -dice el documento aportado por Juan Manuel López- le concede a la cámara de origen cierto 'privilegio' que no posee la cámara revisora puesto que, a igual mayoría, prevalece su voluntad. En otras palabras: si la cámara de origen consigue la misma mayoría que la cámara revisora, puede elegir entre su redacción o la de la revisora. Aquí está, precisamente, ese 'privilegio'".

Bailan igual, pero con distinta música

Los mentores del grupo de "los normales" de Diputados avalan esta posición. Lo defendió Pichetto ante Francos el jueves, y lo confirmó Elisa Carrió en un reportaje de este domingo a La Nación. Consultado que fue Ernesto Sanz, que es el mentor del sector de Maximiliano Abad, coincide en lo mismo. Esta cuestión parece zanjada, pero si dejan que pase el tiempo, aparecerán los anticuerpos que pueden empastar lo que parece resuelto.

La oposición mansa actúa según una dialéctica negativa. Hay votos para que una mayoría apoye los proyectos, pero los diputados no tienen una conducción que unifique diagnóstico, objetivos y estrategia. Tocan la misma música, pero bailan con distintas coreografías. Expresan el drama de la oposición, se pelean entre sus dirigentes, pero el electorado que los puso en donde están permanece unido y sostiene un programa que apoyan desde hace una década: el que fue de Juntos por el Cambio, y al que se sumó Milei cuando asumió el gobierno, sin partido, sin equipo, sin programa propio, sin legisladores, sin territorios, sin gobernadores, y sin plata.

Otros ya habían ganado

Tampoco hay que olvidar que hay entendimientos objetivos y subjetivos con algunas provincias, que se pagaron con la votación del Senado. Las patagónicas ganaron varios rounds con la eliminación de la ley ómnibus del capítulo Pesca. Si avanzaba, los patagónicos creen que desaparecían 50 mil empleos en beneficio de países con plata para comprar licencias, como China o España.

Con los cambios al régimen de hidrocarburos Chubut cree que se recuperarán de unas pérdidas de USD 1.200 millones desde 2002, por topes de precios (el "barril criollo") e impuestos a las exportaciones. No por nada Chubut es destino de algunas misiones políticas del oficialismo. Daniel Scioli, cual "profesor de energía" (así llamó Rubén Darío a Teddy Roosevelt en la famosa oda que evocaba la calificación de Stendhal sobre Napoleón), desembarcó en Chubut para celebrar otra prenda de pacificación. Estuvo en una cumbre con más de mil agentes de viaje.

Festejaron que se enmendase una desregulación del Gobierno al sector que rescata sus negocios. Scioli recorrió la primera línea del gobierno de "Nacho" Torres y ratificó que se retoman las obras suspendidas en esa provincia. Con energía saludó a Torres como un “un gobernador extraordinario desde lo humano y desde lo político, que ha puesto al turismo en la agenda de desarrollo de la querida Provincia del Chubut en un lugar muy especial”.

Primero, la política, la justicia viene después

En el mismo día de la visita de Scioli, la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia falló en favor de Chubut en la demanda por el corte de envíos de coparticipación a esa provincia. La Nación deberá seguir con los envíos hasta que se resuelva el conflicto en la Corte. El fallo usa los mismos argumentos de la Suprema Corte en otros expedientes sobre coparticipación o jubilaciones: son cuestiones que debe resolver la política. La justicia viene después.

"La consideración de las propuestas de pago -dice el tribunal que integra el juez Javier Leal de Ibarra, uno de los candidatos de Santiago Caputo a Procurador General de la Nación- que han sido presentadas en el expediente deben ventilarse y resolverse en un marco de excepcionalidad y con el menor grado de lesión a la equidad frente a un estado de emergencia nacional y provincial, en el cual resultan limitadas las posibilidades que tienen los tribunales para dar respuesta satisfactoria a situaciones complejas como la aquí descripta y para la que aún no se ha encontrado oportuna respuesta política”.

El sueño del partido propio

Martín Menem y la "princesita" Karina estarán este martes con el gobernador Torres. Será después del voto positivo de las senadoras locales Edith Terenzi y Andrea Cristina, ambas estrechamente vinculadas con el mandatario, y que respaldaron los proyectos del gobierno. Van para agradecer, pero el objetivo es cerrar el armado del partido La Libertad Avanza en esa provincia.

Ante la diversidad que dispersa voluntades, el oficialismo insiste en el sueño del partido propio. El demonio del sueño de crear un partido desde el gobierno es recurrente en las democracias no liberales (“Illiberal democracies”, como las llama el analista Fareed Zakaria). Son aquellas que respetan la formalidad republicana, pero buscan trampear los controles que requiere la sustentabilidad del sistema. Son democracias a reglamento.

El modelo del peronismo ha alimentado la fantasía de que un partido se puede crear de arriba para abajo, con plata del Estado. La tumultuosa gestión de Juan Perón entre 1946 y 1955 incluyó la creación de lo que después fue el Partido Justicialista, en realidad una simulación institucional sin construcción genuina, que es la de abajo hacia arriba. Esa simulación adornó una construcción caudillista clásica, propia de otro turno autoritario con rasgos dictatoriales.

La misma ilusión sedujo a los turnos militares, desde el brigadier Martínez, que sacó en 1973 el 2,91% de los votos con la Alianza Republicana Federal -hermoso nombre-. Algo mejor le fue a Francisco Manrique en esa elección, 16%. Manrique había creado el PAMI y el PRODE, cajas que han alimentado la fantasía de que quien las administre tiene futuro político. No le sirvió tampoco a Sergio Massa, que desde que administró la ANSES, entró en picada hasta terminar en su casa en diciembre pasado. El crimen no paga.

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