mientras Caputo busca destrabar el swap, una frase de Mondino agrega tensión a la relación

“Lo que nosotros vamos a hacer es lo que siempre dijimos. Ni con China ni con ningún otro país vamos a tener estos tratados comerciales de Estado a Estado. Las empresas privadas que hagan todo los que quieran como puedan dentro de las reglas de nuestro país y en aquel país en el cual estén haciendo negocios”, lanzó el miércoles a última hora la canciller Diana Mondino en una entrevista televisiva.

Lo dijo el mismo día en el que había compartido con el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, una fiesta en el Teatro Lola Membrives por el Año Nuevo Chino, invitada especialmente por el embajador de China, Wang Wei. Y en el mismo día en que el ministro de Economía, Luis Caputo, difundió por Twitter su foto con el embajador Wang, en la que, según el tuit del ministerio “se trabajó para avanzar en las relaciones comerciales, económicas y financieras”. Y escribió que “se abordaron diversos temas de cooperación entre Argentina y China”.

El representante de Xi Jinping y el ministro Caputo hablaron, por supuesto, de cuestiones como los fondos del swap, el intercambio de yuanes por dólares que existe entre los Bancos Centrales de China y Argentina, y que sirven para «aliviar» las magras reservas de este país (habría unos U$S 6.500 millones de U$S 19.000 congelados).

Desde las amenazas de Milei de que no se relacionará con “comunistas”, con los que de hecho se está relacionando por el nivel de vínculo económico que existe entre la Argentinas y todos ellos, China paralizó el uso del swap para la Argentina. Y está a la espera del cambio de legislación en el país.

Las palabras de la Canciller, tanto como otras que tuvo el presidente Javier Milei ante el diario The Wall Street Journal el fin de semana, al que le dijo que China ya no va a ser un socio estratégico -existe desde 2014 un acuerdo conocido como Alianza Estratégica Integral con Beijing- más lo que dijo Mondino este miércoles a la noche arrojan otra vez más dudas sobre la relación con uno de los principales socios del país.

Justo también el miércoles, la Administración General de Aduanas de la República Popular de China (GACC) incluyó a las empresas argentinas habilitadas para exportar trigo en el Sistema Online de Registro Cuarentenario de Establecimientos habilitados para exportar Vegetales, Animales y sus Productos que ingresan a China. De esta manera, quedó operativo el mercado para la exportación de trigo argentino por primera vez hacia el gigante asiático, lo que echa por tierra la teoría de Milei y Mondino de que el Estado no puede estar presente en la relación con sus enemigos ideológicos.

En las últimas horas hubo fuertes trascendidos en los ambientes relacionados con el gigante asiático a raíz de la sorpresiva visita a Washington del jefe de Gabinete, Nicolás Posse, donde tuvo importantes entrevistas desde el punto de vista económicos y político con la Administración de Joe Biden.

Trascendió que el gobierno de Milei, después de haberse dado de baja de la entrada a los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), también se retiraría de la llamada Una Franja Una Ruta, o la Ruta de la Seda, que es un mega plan de obras ideado para los socios de la potencia asiática. Alberto Fernández decidirá adherirse a este en febrero de 2022. Y que ello es un fuerte pedido de los Estados Unidos a la Argentina, en el marco también de que este país se decidió por los aviones F-16 de Estados Unidos y no por los JF17 Thunder de China.

En las próximos días se espera una alta visita de los Estados Unidos a la Argentina, y en abril la de la jefe de la Flota del Comando Sur, Laura Richardson.

China es el segundo socio comercial de la Argentina y su stock de inversiones pueden estar rondando los U$S 15.000 millones.

Las declaraciones generaron revuelo en redes y grupos de internacionalistas. Fernando Straface, el ex secretario general y de internacionales de Horacio Rodriguez Larreta escribió: Pienso distinto a la definición de la Canciller. Creo que Argentina debería (necesita) tener el mayor número posible de tratados comerciales (bilaterales/ desde Mercosur, según corresponda). Así se abren oportunidades para nuestra agenda de desarrollo”.

Por su parte el especialista en China y Argentina, y consultor político, Patricio Giusto, manifestó: “Esperemos que estas declaraciones de la canciller sean un lapsus por golpe de calor, que luego serán rectificadas. Inadmisible ignorar de esta forma cómo funciona el mundo… Y pensar que la vara era Cafierito!!”

Las críticas además apuntaron a que lo que dice la Ministra se contradice con el énfasis que el Gobierno le pone a la firma de un acuerdo de Libre Comercio entre el Mercosur y la. Unión Europea, realmente caído hoy, y en el que en los hechos actúan los Estados primero y no los privados.

Semanas atrás, la Canciller pasó un mal momento cuando fuentes no identificadas hicieron trascender que el 26 de diciembre, ya siendo ministra del gobierno de la Libertad Avanza, recibió a la representante de Taiwán en la Argentina, Florencia Hsie, lo que para Beijing es una violación del compromiso histórico de Argentina con el principio de una sola China.

La reunión de Mondino y la representante de Taiwan -cuyos pasos vigila China todas partes del mundo para que no se ejerza una diplomacia demasiado activa con la isla- existió. Pero fue antes de que asumiera el gobierno de Milei. Fue la noche de su triunfo en el balotaje del 19 de noviembre.

Tanto comprometió el tema a la ministra, que hubo fuertes mensajes indirectos desde Beijing a través de las redes, y hace dos semanas Mondino debió recibir con toda la pompa al embajador Wang en su despacho. Y tras ese encuentro hubo una comunicado explicito de las partes en el que manifestaron el compromiso argentino con el principio de “una sola China”, lo que representa la exclusión de la isla de Taiwan.

Todas estas idas y vueltas se produjeron en medio de la escalada entre Estados Unidos y China por Taiwán, lo que vuelve más sensible la cuestión para todas las partes.