Las monjas francesas secuestradas por Astiz hasta último momento no sospecharon que iban a ser víctimas de la dictadura

La monja francesa Alice Domon y la madre de Plaza de Mayo Nélida de Chidichimo mantenían la esperanza de recuperar a los jóvenes que habían sido secuestrados de la Iglesia de Santa Cruz, ubicada en el barrio de Once, en diciembre de 1977 en plena dictadura hasta minutos antes de ser raptadas por un comando integrado por Alfredo Astiz.

En el jardín de la iglesia, Alice tomó en una de sus manos la cruz que la madre lleva con un collar y mantuvieron el siguiente diálogo.

¿Vos sos cursillista?

—No, Alicia. ¿Por qué?

Porque llevás esa cruz. Es muy parecida a la de los cursillistas.

—Oye, Alicia, ¿no te parece que la tendríamos que llevar más grande la cruz, más pesada que ésta?

Alice acarició la frente de su interlocutora y le tomó la cruz de nuevo.

—Vas a ver que para el 24 de diciembre, vamos a tener a todos los chicos acá.

—¡Ay! Dios te oiga a vos que estás más cerca de Él que nosotros.

El diálogo está reproducido en el libro “Callar Sería Cobarde” del periodista francés Frédéric Santangelo quien revela nuevos detalles sobre la desaparición de las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet y cuenta por primera vez su niñez, adolescencia e ingreso a esa orden en Francia.

El libro es el fruto de una investigación periodística e histórica realizada en Argentina y Francia entre 2011 y 2021. Se basa, en particular, en 180 testimonios, en el contenido de los juicios de la ESMA y el Juicio a las Juntas, en los cables diplomáticos de las autoridades francesas, en las publicaciones de los medios de comunicación argentinos y franceses de la época y en las cartas y los otros documentos exclusivos recogidos por las familias de las monjas. El libro de Santangelo fue publicado por editorial Autores de la Argentina. Se trata de un periodista francés que egresó de la maestría de Clarín. Fue elogiado por Le Figaro y otros medios franceses.

El libro también reproduce extractos de la última carta de Alice Domon a su familia (dirigida a su hermana Gabrielle el 08 de noviembre de 1977):

– “Siempre es cuando descanso en la plaza pública a la hora de la comida (un sándwich compartido con las palomas)…: en general mi comida es pan y manzana, salgo de un trabajo y comienzo en el otro dentro de una hora, eso no me da tiempo de ir y venir. […] El trabajo también es intenso, los problemas de cada familia son una tragedia, y para preservar un poco de salud mental hay que hacerse algo de tiempo libre: no es ninguna fuga, es el contrario.

[… ] Me siento realmente más en comunión con tantas familias que sufren el mismo drama, tratamos de buscar la respuesta del Señor a la luz del Evangelio, meditamos en pequeños grupos los textos de la misa del domingo siguiente: es notable cómo el sufrimiento puede hacer crecer a las personas, tanto como puede destruirlas. […]»

Otro hallazgo de libro son los Extractos de la última carta de Léonie Duquet a su familia (el 1 de noviembre de 1977):

– “Ustedes se sorprenderán, pero aquí está: durante más de 28 años que he estado aquí, fuimos totalmente olvidadas. Figúrense que esta semana, recibí una carta de Giscard, personal, enviada a cada francés en el extranjero, en la que se nos dice que a partir de ahora podríamos beneficiarnos de una cobertura social lo más parecida posible a la que ustedes disfrutan en Francia. Al mismo tiempo, él nos invita a inscribirnos en la lista electoral de cualquier municipio de nuestra elección, que tiene más de treinta mil habitantes. […] Tengo que ir al Consulado mañana o pasado mañana para obtener más amplios detalles […].

El domingo 30/10/1977, tuvimos la primera comunión de los niños y niñas pequeños. Fue formidable. Aquí, en la pequeña capilla donde estoy todos los domingos en la misa, los niños hacen todos los gestos que el sacerdote hace durante la misa. […] Estamos continuamente haciendo innovaciones, lo que permite una asistencia de los niños al catecismo y a la misa mucho más asidua. De la misma manera, en el colegio, tuvimos la confirmación de cuarenta chicas de trece a diecisiete años de edad. Fue formidable”, finalizó Duquet.

Pero el 14 de diciembre de 1977, un comando de la Armada Argentina secuestró y luego asesinó a doce personas, arrojándolas desde un avión al océano Atlántico, entre ellas las dos monjas.

.

Invitación al Facebook Diario Tiempo

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba