La grieta recrudecida y las internas complican el año legislativo y el aval al acuerdo por la deuda

Las banderas de Ucrania con el azul del cielo y el amarillo de los campos de trigo, que colocó Juntos por el Cambio​ en sus bancas, delimitaron a primera vista la división reinante en el recinto de la Cámara de Diputados que albergó este martes a la Asamblea Legislativa.

Con ambas cámaras en bastante paridad, necesidad de consensos para sancionar leyes pero un clima político al borde del ataque de nervios, el año legislativo que acaba de iniciar formalmente Alberto Fernández​ asoma muy complicado. Y eso que no es año electoral, en que los proyectos controversiales suelen quedar muy demorados.

En este escenario, el pronóstico es reservado no solo para iniciativas como las que el Presidente marcó en su discurso como parte de la agenda -como cambios en la ley de Alquileres o la reforma del Consejo de la Magistratura-. También es inminente el debate clave sobre la renegociación de la deuda con el FMI​.

El portazo de los legisladores del PRO marcó un pico de tensión con el oficialismo, que mostró cuán ensanchada está la grieta hoy entre las dos grandes coaliciones. Pero la agitación no está solo allí, en la carrera que se ya se perfila para 2023. Hay divisiones fuertes dentro de las coaliciones, y de los propios partidos.

Por empezar, el estrado mostró a los tres referentes principales del Frente de Todos que, como se vio en estos días, tienen posturas disímiles respecto del ataque de Rusia a Ucrania, desde la ambigüedad (Alberto Fernández) y la condena rápida y firme (Sergio Massa) al cuasi-silencio (Cristina Kirchner).

En lo estrictamente legislativo, la estruendosa ausencia de Máximo Kirchner tras su renuncia a presidir el bloque para despegarse del acuerdo con el Fondo, mantiene la incógnita abierta sobre el voto duro K. Se suman los conatos de rebelión que trascendieron en el bloque de senadores del FdT.

La levantada del Pro de sus bancas -a la que se sumó Horacio Rodríguez Larreta desde las poltronas reservadas a los mandatarios provinciales- fue urdida antes de la sesión, para el caso de una “agresión” de Fernández, como evaluaron que ocurrió.

Si bien fue avisado a los socios radicales, cívicos y de los otros bloques de JxC, hubo allí comprensión pero también críticas: “El Pro está totalmente tomado por el ala dura”, se oyó en el bloque de Margarita Stolbizer y el «dialoguista» Emilio Monzó.

Cruces y tensión

Por una cuestión de ubicación, el radical Facundo Manes quedó en soledad entre las bancas vacías, en foto que se hizo viral en redes. Manes lo aprovechó para diferenciarse: “Me preguntan por qué me quedé. Ya probamos con no escucharnos y así estamos… Más empatía y menos grieta… La Argentina del futuro será de los que nos quedamos”, pareció echar flit al Pro con la mira puesta en la presidencial.

Cristian Ritondo, jefe del bloque Pro, defendía el gesto ante el “ataque a nuestro Gobierno”. ¿Puede llevar a que el Pro le quite aval al acuerdo por la deuda o se abstenga? “Primero quiero ver un papel, no sabemos nada del acuerdo”, advertía y recordaba la «falta de apoyo» del propio kirchnerismo.

La peronista no K, Graciela Camaño, consideró “innecesario” el discurso de Fernández. “Provocó a los que puede necesitar para votar el acuerdo si no lo acompaña el kirchnerismo”.

Pero además reconocía que el propio interbloque federal que integra no está definido, salvo los cordobeses del gobernador Juan Schiaretti que ya anunciaron su abstención. “La Asamblea solo dejó en claro la profundización de la grieta”, se lamentó la senadora schiarettista, Alejandra Vigo.

En Pasos Perdidos, Juan Manuel López, jefe del bloque de la Coalición Cívica, insistía en la postura de propender a respaldar el acuerdo sin importar lo que haga el kirchnerismo duro. “No hay que darle tanta centralidad a Cristina”, señalaba.

A unos metros el senador mendocino Alfredo Cornejo relataba su cruce en pleno recinto con el Presidente. Jefe del interbloque de senadores de JxC, Cornejo hace mucho viene criticando el silencio de Cristina Kirchner y demanda saber qué hará la vice, antes de exigir definiciones de la oposición.

En un clima pesado y poco entusiasta entre los suyos, Fernández leyó en tono monocorde su discurso y logró arrancar los aplausos más fuertes de las bancas propias y los palcos afines -la mayoría- en los párrafos más confrontativos contra la oposición y el Poder Judicial.

.

.

Con Máximo Kirchner ausente, el Presidente buscó calmar la interna mientras sigue siendo una incógnita el voto de La Cámpora en torno al FMI

Invitación al Facebook Diario Tiempo

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba