Juicio por la obra pública: el fiscal mostró los inauditos negocios de Lázaro Báez con los Kirchner: él tenía pérdidas, pero les pagaba millones

“Lázaro Báez era especialista en todo”, dijo el fiscal Diego Luciani durante los alegatos de este martes, cuando comenzó a analizar un extenso listado de acuerdos comerciales entre Néstor y Cristina Kirchner con quien para entonces ya era contratista de la obra pública vial. La ironía la deslizó al adentrarse en los contratos que firmaron los ex presidentes para la explotación de hoteles con el dueño de Austral Construcciones, que nada sabía del rubro. El fiscal sumó una ecuación importante: mientras la empresa locataria de Báez siempre tuvo pérdidas, “garantizó ingresos millonarios” a la familia Kirchner.

El Ministerio Público Fiscal mostró un detalle de dieciocho acuerdos comerciales que celebraron los ex presidentes Kirchner y Lázaro Báez, simultáneos con su ascenso como adjudicatario de obra pública vial en suelo santacruceño.

La explicación reiterada sobre esta red de beneficios para quien era contratista del Estado nacional y socio comercial en simultáneo, era una sola para el fiscal: «Porque Báez representaba los intereses de Néstor y de Cristina Kirchner «.

Esos acuerdos privados, que mayoritariamente fueron compraventa de propiedades, firma de un fideicomiso, un préstamo millonario, terrenos permutados, contratos de locación y de explotación de hoteles, se celebraron de manera simultánea a la adjudicación al Grupo Austral de 51 contratos viales “de manera ilegal, amañada y violando todo normativa en materia licitatoria”, añadió Luciani.

Gran parte de esos acuerdos comerciales tuvieron un curioso denominador común: Lázaro Báez perdía dinero, mientras Néstor y Cristina Kirchner sumaban millones a su patrimonio.

A modo de ejemplo, la fiscalía expuso el primero de esos acuerdos comerciales. Se trata de un fideicomiso para la construcción de diez departamentos que después iban a quedar bajo la órbita de Los Sauces, la inmobiliaria familiar investigada por lavado de dinero.

Cuando ese contrato se firmó, en 2005, Lázaro Báez “ya tenía tres licitaciones, y cuando terminó de construirlos Lázaro ya tenía 32 contratos por 1.160 millones de dólares”, explicó el fiscal. Y añadió: “Esto permite ver la verdadera motivación de los ex presidentes para beneficiar a Báez”.

El 2 de marzo de 2007, las diez unidades funcionales ya estaban construidas. Austral Construcciones iba a quedarse con cinco departamentos y Néstor Kirchner con los cinco restantes. “Pero el día que se entregó la obra, Báez le vendió los cinco departamentos a Kirchner, que sólo pagó poco más de 300.000 pesos y Austral había invertido más de 710.000 pesos. La empresa no ganó nada y ni siquiera recuperó lo invertido”, dijo Luciani.

Austral hizo la obra a pérdida. Y a Báez no le preocupó. “Porque no le interesaba perder dinero, ganaba obras de manera ilegal”, explicó el Ministerio Público Fiscal mientras que en paralelo “a los ex presidentes les interesaba hacer negocios privados con Báez”, añadió.

Bajo la misma premisa, la fiscalía analizó otro negocio que representó pérdidas millonarias para Báez, pero ganancias superiores para Néstor y Cristina Kirchner en relación al rubro hotelero.

La Aldea de El Chaltén fue la última hostería que adquirieron los ex presidentes. Contaban para entonces con Las Dunas, una hostería que Lázaro Báez les vendió, y con el hotel Alto Calafate, propiedad de Hotesur. Esa firma los Kirchner pudieron comprarla gracias a un préstamo de 8.329.596,60 pesos que les realizó Austral Construcciones. El mismo debía cobrarse en dos años, pero al empresario nunca le interesó exigir que se salde la acreencia.

Estos tres hoteles fueron administrados Valle Mitre SRL, que se creó en 2008 y “fue designada como administradora de tres de los cuatro hoteles de la ex familia presidencial”. La firma propiedad de Báez se encontraba inactiva hasta que comenzó a administrar los hoteles de Néstor y Cristina Kirchner.

Valle Mitre no tenía fondos para pagar el canon de explotación; comenzó a recibir préstamos intercompany de las otras firmas de Báez por más de 75 millones de pesos, mientras recibía contratos viales “direccionados, con abultados sobreprecios y de manera ilegal”.

¿Cómo remitió esos fondos? A través de la “simulación de contratos”, dijo la fiscalía. Luciani se refirió a un acuerdo entre Austral y Valle Mitre para consultoría «en materia hotelera y asesoramiento general para el desarrollo y apertura de unidades de negocio» (27/08/2009).

También se expuso otra contratación con Kank & Costilla «por el alquiler de habitaciones dobles y mensuales por 20 noches» en el Alto Calafate, «donde se iba a alojar personal de la empresa siendo que trabajaban en obras viales a 472km, 191km y 120km de distancia del hotel«.

Al listado añadió una contratación por parte de Don Francisco y La Estación (ambas estaciones de servicio de Lázaro Báez), que le alquilaron a Valle Mitre el salón de fiestas del hotel Alto Calafate «por 6 meses y durante 5 meses, 4 habitaciones dobles por cada dia de reserva de utilización del salón».

Estos contratos permitieron que Valle Mitre recibiera más de 75 millones de pesos de empresas del mismo grupo «para poder pagarle el canon de locación de los hoteles a la familia Kirchner «, explicó el fiscal.

El dato que resaltó Luciani es que la gestión de Valle Mitre “arrojó pérdidas superior a los seis millones de pesos, a diferencia de las ganancias que sí reportó a favor de la familia Kirchner”.

Valle Mitre tuvo como único cliente a los Kirchner y manejó tres de sus cuatro hoteles, “pero iba a pérdida”, mientras que por la explotación del Alto Calafate le pagó a los ex presidentes Kirchner más de 28 millones de pesos.

El fiscal agregó un número más sobre esta ecuación negativa para Báez pero por demás beneficiosa para los Kirchner: «el flujo canalizado por las locaciones firmadas con Lázaro Báez superó en trece veces el valor invertido para la compra del hotel por parte de los ex presidentes”.

En el detalle de los movimientos financieros de la constructora Austral, el fiscal Luciani mostró que mes a mes le giraba fondos a Valle Mitre y que en simultáneo por la misma suma “ese dinero Valle Mitre abonaba a la familia Kirchner”.

«Si a todas las irregularidades en las licitaciones le agregamos esto, vemos que es el móvil y un inadmisible conflicto de interés entre los ex presidentes y la persona a la que le dieron obra pública de manera direccionada e ilegal», concluyó el acusador ante el Tribunal Oral Federal 2.

Luciani corrigió entonces su propia frase: “más que un conflicto de intereses había una conjunción de intereses mutuos”.

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