Jorge “Corcho” Rodríguez, entre los grandes negocios del kirchnerismo y la farándula

El nombre Jorge “Corcho” Rodríguez aparece en varias causas judiciales de corrupción, como por ejemplo Odebrecht o los Cuadernos de las Coimas, como así también en escándalos de la farándula artística de la Argentina.

Se hizo famoso como novio de Susana Giménez y socio del empresario Jorge Born. Actualmente está en pareja con la conductora de TV Verónica Lozano, entre otros vínculos con el jet set de Argentina y Uruguay.

Él siempre negó haber cometido cualquier delito y dijo que fue contratado legalmente por la constructora brasileña como lobbista. Pero la Justicia de Estados Unidos confirmó su rol como intermediario de las coimas de Odebrecht.

La vida de Rodríguez podría dividirse en dos. Antes y después de Pepino. Pepino es el histórico bar de hamburguesas de San Isidro. Allí conoció a Rodolfo Galimberti, el ex dirigente montonero que en 1974 secuestró a los hermanos Born y cobró un rescate de 60 millones de dólares, para asociarse a fines de los 80 con el mayor de sus secuestrados.

El puente entre el Corcho y el Loco lo hizo Carlos Colunga, piloto y ex directivo de la empresa McAir de Franco Macri. Galimba y Corcho congeniaron enseguida. Los dos compartían la misma pasión por las motos; en especial, por las Harley Davidson. Y de allí pasaron al negocio de las llamadas telefónicas.

Jorge «Corcho» Rodríguez estuvo en pareja con Susana Giménez, a la que conquistó con insistentes envíos de rosas amarillas.

Sus problemas con la Justicia crecieron en julio de 2000, cuando la Cámara del Crimen porteña confirmó el procesamiento por malversación de fondos contra él y el resto de los directivos de Hard Communications, la empresa que administraba los concursos telefónicos del programa de su ex pareja, la diva televisiva Susana Giménez.

Recién lo absolverían dos años después, en septiembre de 2002, un mes antes de que el supuesto damnificado Julio César Grassi, titular de la Fundación Felices los Niños, fuera denunciado por abusar de los menores que frecuentaban la institución.

Rodríguez, que en los tribunales se fundió en un abrazo con su socio Jorge Born para festejar el sobreseimiento de ambos, no sabía que sus visitas a los juzgados estaban lejos de terminar.

Jorge "Corcho" Rodríguez, junto a Jorge Born y su ex secuestrador Rodolfo Galimberti, en 1997.

Jorge «Corcho» Rodríguez, junto a Jorge Born y su ex secuestrador Rodolfo Galimberti, en 1997.

La oposición también lo vincula con la polémica argentinizacion que hizo Néstor Kirchner. En 2008, la familia Eskenazi ingresó a la entonces Repsol-YPF mediante un procedimiento que inició Corcho Rodríguez, enviado en ese entonces por Néstor Kirchner a seducir a Antonio Brufau, presidente de la multinacional española.

Para entregar parte de las acciones y el gerenciamiento, Brufau escuchó de Corcho Rodríguez una oferta que no podía rechazar: precios para garantizar ganancias y sobre todo piedra libre para repatriar el 90% de las utilidades, algo vedado para las otras multinacionales.

Los Eskenazi compraron primero un 15% por US$ 2.235 millones. Más de la mitad de ese monto se lo prestó la propia Repsol. El resto, un club de bancos. La devolución de ese dinero fue un ejemplo de los “milagros de la era K”: las utilidades que daría la propia YPF.

Sin embargo, en el 2021, Cristina hizo reestatizar YPF y se tapó ese negocio de la «argentinización», aunque queda abierto un juicio de un fondo buitre en Estados Unidos.

Jorge "Corcho" Rodríguez (derecha), con su banda de rock.

Jorge «Corcho» Rodríguez (derecha), con su banda de rock.

El empresario aparece en la causa de los Cuadernos y su nombre fue aportado por el ex chofer de Baratta, Oscar Centeno, según fuentes judiciales.

Sucede que Corcho Rodríguez tenía una admitida relación personal con el ex ministro de Planificación, Julio De Vido, e incluso con su hijo Facundo, que alguna vez quiso dedicarse al rock, una de las pasiones del empresario.

El joven De Vido figura desde 2013 como empleado de Nelly Entertainment SA, la firma que produce los discos; ni que una de sus firmas, Helicorp, era contratada para vuelos oficiales de Planificación.

Mientras Néstor Kirchner era Presidente, «andaba todo bien» con el pago de las millonarias coimas de la constructora Odebrecht por el contrato para ampliar los gasoductos troncales argentinos. Sin embargo, hubo un lapso de incertidumbre durante el cual la empresa interrumpió los pagos ilegales: con la gestión de  «Corcho» Rodríguez el circuito se restableció «y el contrato volvió a funcionar».

Así describió las cosas el ex directivo de la firma brasileña, Marcio Faria, durante su testimonio como «arrepentido» ante la Justicia brasileña, que en el marco de la operación Lava Jato investigó el masivo pago de sobornos a gobiernos de una docena de países de América Latina para obtener obras públicas.

Jorge "Corcho" Rodríguez, en una de sus declaraciones en los tribunales porteños.

Jorge «Corcho» Rodríguez, en una de sus declaraciones en los tribunales porteños.

No obstante, Rodríguez afirmó ante la Justicia y los medios que su labor en Odebrecht fue como asesor sobre «crisis, comunicación, mercado, política, búsqueda de nuevos negocios, desarrollo de vínculos», entre otras cosas.

Cuentan quienes visitaron alguno de los tres pisos (31, 32 y 33) que Odebrecht ocupaba en la Torre Alem del bajo porteño, que en el 33 la firma brasileña solo dominaba una mitad del espacio. En la otra mitad, estaban las oficinas de Helicorp, del Grupo La Roca, de Rodríguez.

Ahí, el empresario no ocultaba su simpatía con el kirchnerismo. Sobre el escritorio, exhibía una foto de la ahora expresidenta Cristina Kirchner autografiada y dedicada. Detrás, un cuadro de Ernesto Che Guevara jugando al golf.

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