Interoperabilidad de pagos: la palabra de moda que impulsa la inclusión financiera en la región

Pagos con código QR: la interoperabilidad debería permitir que diferentes proveedores se comuniquen y ofrezcan servicios a través de una plataforma compartida. (Foto de Marielle Ursua en Unsplash)

Por Hernán Corral (*)

En los últimos años, América Latina ha sido testigo de un crecimiento acelerado en el sector fintech. En este contexto, es fundamental la interoperabilidad financiera que busca impulsar la colaboración entre los actores del ecosistema, promoviendo una mayor inclusión y ofreciendo beneficios significativos para distintos consumidores.

Pero de qué se trata esta palabra difícil y que suena por todos lados. La interoperabilidad es la capacidad de los diferentes sistemas financieros y plataformas digitales para interactuar y compartir información de manera eficiente y rentable.

Es un factor clave, ya que no solo fomenta la competencia y la innovación, sino que agiliza y facilita el movimiento del dinero. En ese sentido, la interoperabilidad es especialmente importante en el contexto de Latam, porque puede ayudar a resolver algunos de los desafíos que enfrenta la región en términos de integración y acceso a servicios financieros.

La interoperabilidad de pagos y el código QR

Entre algunos ejemplos de este factor se encuentra el pago con QR, uno de los “productos estrella” que ya se utiliza en la región y llegó para acelerar rotundamente el camino hacia la inclusión.

Esta forma de pago permite a la población realizar compras o ventas a través de un único QR -sin importar el banco o fintech en donde tenga su cuenta registrada-, facilitando y mejorando la experiencia del usuario, para que en pocos pasos y mediante el escaneo con su celular, éste tenga la opción de elegir con qué billetera realizará sus compras.

Hasta el mes de marzo de este año, sólo en Argentina, ya se han registrado más de 8,6 millones de transacciones con QR interoperable en el país, un volumen que demuestra su alto impacto.

Sin embargo, actualmente, las entidades -fintech y/o bancos- se encuentran en la búsqueda de potenciar aún más la interoperabilidad establecida, agregando las tarjetas de crédito como forma de pago a través de QR sin el cobro de intereses.

No obstante, este tipo de pago, que usualmente utiliza tarjetas de débito o el dinero disponible en la cuenta digital, suele incluir intereses al querer operar con tarjetas de crédito, limitando las oportunidades para los consumidores

Open banking y su impacto en la inclusión financiera

A pesar de los avances logrados, América Latina aún enfrenta desafíos significativos. Uno de ellos es la falta de modernización de la infraestructura financiera en los diferentes países de la región, en donde la tecnología es de las décadas del 80’.

En muchos países, gran parte de la población aún no tiene acceso a servicios como cuentas bancarias, tarjetas de crédito o préstamos. Esto se debe a una variedad de factores, como la falta de infraestructura en zonas remotas, la falta de documentación requerida para abrir una cuenta bancaria -por ejemplo, tener recibos de sueldo y trabajos formales-, y la falta de confianza en los sistemas bancarios.

En este escenario, la interoperabilidad también ha llegado para ayudar a superar estos desafíos, permitiendo que diferentes proveedores se comuniquen y ofrezcan servicios a través de una plataforma compartida.

Al respecto, varios países ya están discutiendo el siguiente escalón evolutivo: las finanzas abiertas o el open banking, un modelo que llega para reducir barreras y costos a fin de que cualquier persona pueda acceder al servicio financiero que mejor se adapte a sus necesidades.

Esta dinámica promete transformar el panorama monetario, ofreciendo a los consumidores una experiencia más integrada y a los proveedores de servicios nuevas oportunidades de negocio. Incluso, permitirá ampliar el acceso a servicios para personas no bancarizadas y sub-bancarizadas en la región.

Es decir, al permitir el intercambio seguro de datos entre instituciones, se facilitará la creación de soluciones innovadoras y adaptadas a las necesidades de los consumidores.

Sin dudas, esta mayor inclusión tiene el potencial de impulsar el crecimiento económico y la reducción de la desigualdad en América Latina.

(*) El autor es CPO y cofundador de la fintech argentina, Pomelo.