Frente a la desconfianza de la mesa chica de Milei, Victoria Villarruel logró hacerse fuerte en la pelea por la Ley Bases

Frente a la desconfianza de la mesa chica de Milei, Victoria Villarruel logró hacerse fuerte en la pelea por la Ley Bases

Si Guillermo Francos fue clave para destrabar la firma de los dictámenes de la Ley Bases y el paquete fiscal en el Senado, cuando estaba empantanada la discusión en comisión, Victoria Villarruel fue el ancho de espada para que el oficialismo pueda celebrar su primera gran victoria legislativa, más allá de que aún falta el último sprint en Diputados, y así le envió una fuerte señal a la mesa chica de Javier Milei.

A diferencia de lo que se piensa en la Casa Rosada, la vicepresidenta entiende lo que es ser minoría con 7 senadores, en una cámara en la que aún el kirchnerismo mantiene un poder importante, no sólo por ser la primera minoría con 33 bancas, a tan sólo 4 de la mayoría, sino porque en los alrededores aún hay otros legisladores de origen peronista.

A ese combo se agrega que sus aliados no tienen un juego homogéneo porque así como el radicalismo de Eduardo Vischi tiene a Martín Lousteau con juego propio, el PRO de Luis Juez suele atravesar algunas diferencias políticas fuertes por la posición de Guadalupe Tagliaferri. Es en ese escenario que la Villarruel consiguió reunir la mayoría en diciembre para tacklear al kirchnerismo después del ciclo de Cristina Kirchner y tener el control del Senado.

Pero la vicepresidenta está afuera de la mesa chica de Milei por la desconfianza que le tiene su hermana Karina, la poderosa secretaria general de la Presidencia, algo que quedó reflejado desde un comienzo de ciclo cuando no le asignaron un despacho en la Casa Gobierno, en diciembre del año pasado. Y fue ratificado cuando lanzaron el DNU 70/23 que ella debía defender en el Congreso o cuando se anunciaron los candidatos a las Corte Suprema de Justicia.

Sin embargo, a Villarruel responsabilizaron por la derrota política que significó el rechazo del mega decreto de desregulación de la economía y por el aumento en las dietas de los senadores, que al final terminó siendo más caro para el Gobierno a partir del acuerdo que los bloques hicieron en el recinto.

En el entorno del Presidente hablaron de traición y generó más desconfianza de Milei en su su vice. Luis Majul, un periodista cercano a la Casa Rosada, reveló que el Presidente considera que tiene un "proyecto político propio" y le habría puesto un polémico sobrenombre: "Bicho cruel". Algo que fue recibido con sorna en el Senado y que rápidamente se le bajó el precio.

Por todo eso, la vicepresidenta quedó marginada, en un primer momento, de la negociación de la Ley Bases. Aunque cuando Francos vio que no podía sacar la norma del Gobierno en un trámite exprés, el ahora jefe de Gabinete tuvo que ir al primer piso del Senado para pedirle su intervención ante la presión de los bloques dialoguistas.

Pero eso no fue todo porque el día previo a la sesión tuvo el tino de convocar a Martín Lousteau para pedirle que confirme su presencia ante las operaciones de los K alentando una posible caída del debate tras el mensaje de los senadores por Santa Cruz José Carambia y Natalia Gadano convocando a no dar quórum.

Juliana Di Tullio y Anabel Fernández Sagasti durante la sesión en el Senado. Foto: Federico López Claro.

De los cruces con Di Tullio y Wado De Pedro al bloqueó el intento de los K por clausurar el debate de la Ley Bases

En la sesión de esta semana, la vicepresidenta mostró que no está fuera del perfil del Gobierno y, más allá de su propio proyecto político fue clave no sólo al momento de desempatar cuando la votación de la Ley Bases cerró 36 iguales sino por distintos hechos que se dieron a lo largo de una sesión maratónica.

Es que la vicepresidenta supo bloquear un intento de los K por interrumpir la sesión del miércoles cuando Eduardo "Wado" De Pedro pidió pasar a un cuarto intermedio por los violentos incidentes que se sucedían en los alrededores del Congreso.

Hubo momentos de máxima tensión porque a tres pasos del estrado de Villarruel estaba Juliana Di Tullio quejándose por la falta de acompañamiento del resto de la oposición y la camporista Anabel Fernández Sagasti pidiéndole a Luis Juez que "aguanten los trapos" para salir a pedir que terminen con la represión en la calle.

Fue en ese tramo que se dio ese fuerte cruce entre la vicepresidenta y el ex ministro del Interior. Luego de que De Pedro le dijera que sabía que reivindica "un régimen distinto" y le advirtiera que "este es un sistema republicano y democrático", la vicepresidenta le respondió: "No me haga entrar en su historia personal", en referencia a su condición de hijo de desaparecidos y nieto recuperado por Abuelas.

Tras desempatar en la votación en general de la Ley Bases hubo sonrisas en el oficialismo, el sello de la vicepresidenta de que va a "honrar el voto de confianza que le dieron los argentinos" y un mensaje final a la mesa chica de la Casa Rosada: "Soy una mujer que cumple y cuando me llaman siempre estoy".

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