En la Corte ven “desesperación” y un único objetivo: que Cristina Kirchner zafe de las causas

A fines de diciembre, hace apenas un mes, hubo una marcha en Plaza Lavalle, frente a los Tribunales, para pedir la renuncia de los miembros de la Corte Suprema. La convocó la abogada Natalia Salvo, asesora del bloque de diputados del Frente de Todos. La movida fue un fiasco: no llegó a 50 personas (incluida Salvio). Pero ese paso en falso incubó la remake de este martes, en el que se esperan al menos los 3.000 manifestantes necesarios para colmar el espacio delimitado entre las calles Libertad, Talcahuano, Lavalle y Tucumán.

¿Qué pasó entre una convocatoria y la otra para que tomara semejante volumen político? Con el impulso de Cristina Kirchner, a los díscolos y poco convocantes (ex piquetero) Luis D’Elía, (juez) Juan Ramos Padilla o la propia Salvio, se sumaron tres actores de peso: funcionarios del Gabinete nacional, como los ministros Martín Mena​, Jorge Ferraresi y Aníbal Fernández; la agrupación Justicia Legítima; y sindicalistas de peso como los Moyano.

«Sólo Ferraresi, que fue intendente de Avellaneda, te sube 1.000 tipos a los micros y te llena un tercio de la plaza«, ejemplificaba una alta fuente judicial. Lo mismo (o más) podría atribuirse a los Moyano. La duda es hasta dónde llegará esa prueba de fidelidad política. «Los camioneros preferirían que sea un acto sin oradores. Llegan, están un rato y se van. Si no, ya quedan como los empleados de D’Elía y compañía», ampliaba la misma fuente.

En el caso de Justicia Legítima, su participación es por demás sensible. Si bien está claro que se trata de una agrupación con motivaciones políticas, su presencia en un acto de este tenor (se está reclamando directamente echar a los jueces de la Corte) genera ruidos institucionales. Sobre todo cuando hoy la organización está conducida por una funcionaria, como la titular de la AFI, Cristina Caamaño.

El reencuentro de los jueces y una agenda sensible

La marcha coincidirá con la vuelta al trabajo de los cuatro miembros de la Corte, tras la feria judicial. La idea hasta este lunes era que haya un reencuentro presencial entre Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz, Ricardo Lorenzetti y Juan Carlos Maqueda, ya repuesto de su afección cardíaca.

La relación entre los jueces sigue marcada por el recambio que consagró a Rosatti como presidente, con el apoyo de Rosenkrantz y Maqueda. Ese trío es el que mantiene contacto más fluido y actúa más en tándem. Lorenzetti se mueve en soledad, tras su rechazo público al método en que se consagró a la nueva conducción y la partida de Elena Highton de Nolasco.

Estas diferencias aparecen también a la hora de cómo relacionarse y cómo reaccionar ante la embestida del kirchnerismo. Todos coinciden en que no debe haber respuestas públicas. Pero hay quejas internas según los trascendidos que llegan a la prensa sobre el clima dentro del Palacio.

En el entorno de Lorenzetti hay particular preocupación por no quedar confrontando «con ninguna marcha. Ni con la del kirchnerismo (del martes) ni con la del anti kirchnerismo (del jueves). No puede haber este tema del cuerpo a cuerpo. La Corte tiene su modo de decir cosas y es con la toma de decisiones».

También cerca de Rosenkrantz había inquietud por no quedar mezclados en la puja mediática: «Carlos se toma esto con tranquilidad y no quiere confrontar».  

Donde hay mayoría, de todos modos, es en la lectura sobre la motivación de la marcha de este martes. Dos fuentes judiciales hablaron de «desesperación» e «impotencia». Se referían a Cristina Kirchner y a cómo van evolucionando las causas en su contra.

«Es cierto que Cristina evitó los juicios en Dólar Futuro, Pacto con Irán y Hotesur / Los Sauces, pero no son causas cerradas. Después de la apelación a Casación, van a terminar en la Corte«, evaluaba una de las fuentes.

También hay coincidencia en que más allá de la filiación kirchnerista de los ministros que apoyan la manifestación, el guiño de Alberto Fernández a la movilización la convirtió casi «en una marcha del Gobierno». O al menos permitió darle mucho más volumen. Lejos quedaron aquellas aguas calmas cuando el mismo Fernández, pero como candidato, decía que estaba conforme con la conformación del Alto Tribunal.

«No tienen nada contra ninguno de los cuatro miembros de la Corte. Esto es pura impotencia. No pudieron sacar la reforma judicial, no pudieron nombrar al procurador. ¿Por qué no mandan el pliego de una mujer para la Corte? ¿No tienen los números en el Senado para eso? Acuerden con la oposición. Son un cachivache», agregaba otra fuente judicial para describir el clima actual.

Antecedentes de De Vido / Boudou / Sala y lo que viene

Una de las grandes dudas es el efecto que puede tener la marcha en las próximas decisiones de la Corte. ¿Puede ayudar a que el Máximo Tribunal trate alguno de los 13 recursos que la vicepresidenta tiene presentados allí para aliviar su frente judicial? Hasta ahora, con otros métodos de presión, no lo consiguió.

Y algunos antecedentes le juegan en contra a Cristina. Hubo otros actores (de menor peso, es cierto) que también presionaron públicamente y tuvieron incluso apoyo presidencial en sus reclamos pero igual terminaron bochados en el cuarto piso de Tribunales ¿Quiénes? Julio de Vido, Amado Boudou y Milagro Sala.

La situación de la vice es compleja, no sólo por los recursos que mantiene latentes en la Corte, sino porque también, como se explicó, llegarán allí las causas en las que obtuvo alivios temporarios (Dólar Futuro, Pacto con Irán y Hotesur / Los Sauces). Este movimiento de expedientes, creen algunas fuentes, podría ocurrir este mismo año.

El último de los casos mencionados, el de los hoteles y propiedades con las que presuntamente lavó plata la familia, es quizás el que más preocupa a Cristina porque involucra a sus hijos Máximo y Florencia.

Es una incógnita cuánto de este puede discutirse en este 2022, año clave porque el 2023 estará marcado por las elecciones. Esto justifica el apuro de la vice y es una carta que la Corte tiene a su favor.

Este jueves, por lo pronto, sería el primer acuerdo del año del Máximo Tribunal. Segundos afuera.

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