Elisa Carrió abandonó su reclusión para ir a ver “el huevo de Toty Flores” y lo rompió por Pascuas

Como es tradición, Elisa Carrió está recluida hasta las Pascuas, en línea con las tradiciones del catolicismo. Su cuaresma personal transcurre en su casa de Exaltación de la Cruz, entre oraciones y mensajes que comparte en redes sociales. Pero este lunes hizo una excepción para visitar la cooperativa que fundó un gran amigo. Y terminó sonriente con «el huevo de Toty Flores» entre manos.

Carrió, de 65 años, recordó alguna vez que tras un período de agnosticismo total descubrió la religión. Fue en 1998, cuando en «aburridísimos» actos de Fernando de la Rúa vio la luz. Era la virgen. Desde entonces, la filosofía y la retórica católicas bañan cada una de sus intervenciones, incluso las más polémicas. Los tiempos católicos marcan las horas de Lilita. Con algunas salvedades.

Este lunes, la referente de la Coalición Cívica dejó por un rato su hogar. No pudo resistirse a la fuerte amistad con Héctor «Toty» Flores, uno de sus fieles laderos, casi un Sancho Panza. Como precandidatos a presidenta y vicepresidente compitieron en la interna de Cambiemos en 2015. Quedaron lejos de Mauricio Macri-Gabriela Michetti y de la fórmula radical Ernesto Sanz-Lucas Llach.

En otra demostración de que aquella derrota no sembró ni una pizca de discordia, Lilita llegó este lunes a la cooperativa «La Juanita», ubicada en el barrio homónimo en la localidad de Gregorio de Laferrere. Se trata de un emprendimiento social que nació después de la crisis de 2001 como un proyecto del «Movimiento de Trabajadores Desocupados» (MTD La Matanza), liderado por el ahora concejal.


Elisa Carrió, divertida en la cooperativa La Juanita.

Desde su surgimiento afirman el rechazo a «los planes asistenciales» y se embarcan en la construcción de «sus propios emprendimientos productivos y educativos», como reza su página web. El objetivo es «recuperar los lazos solidarios y la dignidad a través del trabajo, la educación y la construcción de ciudadanía».

Distendida a pesar de los agitados tiempos políticos, Carrió recorrió las instalaciones del taller de costura de «La Juanita». Entre prendas y rollos de tela, hizo gala de su simpatía y de su interés en la indumentaria y posó con las trabajadoras del emprendimiento, a quienes les dejó una curiosa teoría sobre la moda.

«Estas son las mujeres que realmente usan la ropa que ustedes visten, tiene una terminación espectacular. Han avanzado con un empoderamiento maravilloso», comenzó los elogios, mirando a cámara.

«Queremos democratizar la moda, es decir, tener un estilo: clásico, pero a la vez lo usamos todas, no importa si sos pobres o sos rica. Al final, es la misma tela. El detalle es cómo se cose, qué detalles se ponen… Algunas se pondrán telas carísimas, pero nosotras con telas baratas podemos estar bárbaras también», agregó la dirigente que fundara Juntos por el Cambio, de jean y campera con cierre.

Elisa Carrió en la cooperativa La Juanita, con Toty Flores.

Elisa Carrió en la cooperativa La Juanita, con Toty Flores.

Un discurso que culminó con el aplauso general y un «que hagan lo que puedan».

No es una aprendiz, Carrió. Tiene su propia marca «By Lilitas», con diseños personales, «talles grandes» y «modelos holgados». La oferta busca satisfacer a «todas las mujeres», en especial a las «viejas outlet», como llama con cariño a sus amigas y seguidoras.

Tentaciones de Pascuas

Carrió recorrió también el jardín infantil de la cooperativa. Chocó puños con los niños y les preguntó su nombre, en un tour fuera de agenda electoral. La invitaron al taller de informática y, además, aprendió sobre la confección de cuadernos reciclados. Por último, visitó otro emprendimiento típico de «La Juanita». Y se puso pícara.

La organización tiene un sector dedicado a la panadería y a la confitería. Es famoso su «Pan Dulce de la Dignidad», con dream team: receta de Maru Botana, packaging de Martín Churba y asesoramiento comunicacional de Juan José Campanella. Elaborado en Laferrere, su fama lo lleva a los rincones más exclusivos de Palermo, Recoleta y Zona Norte.

Para las Pascuas hay otra opción. La delicia para esta época del año es de forma redondeada, tamaño generoso y hace agua la boca.

Elisa Carrió y "el huevo" de Toty Flores.

Elisa Carrió y «el huevo» de Toty Flores.

«¡Los huevos de Toty!», dijo la exdiputada ante la cámara, con uno de los bocados de pascuas en sus manos y la compañía de Flores, sonriente. «Es lo más. La Juanita, felices Pascuas», cerró, con ritmo publicitario y timing para el doble sentido.

Después del video, posó para la fotografía. Para que no quedaran dudas, se retrató feliz con su trozo de chocolate: «El huevo de Toty Flores». Así lo subió -o lo hizo subir- a Twitter.

Sus asesores no supieron explicar la aparición de Carrió, que les había perjurado su deseo de reclusión como todos los años y su retiro de la arena mediática en tiempos que su religión requiere.

Pero se sabe: la dirigente es un espíritu libre. Y así, los suyos se desayunaron en las redes con su visita, aún cuando Carrió, por su salud, ha desistido de convites para resguardarse en pandemia.

En estas semanas tenía pautadas escasas salidas de su casa para dar cursos en el Instituto Hannah Arendt, pero aprovechó la escapada al oeste del Gran Buenos Aires y se reunió con concejales de La Matanza.

«Junto a Fernanda Reyes (Instituto de Vivienda de la Ciudad), los concejales Mirta Ferreira, Laura Greco y Guido Goluscio conversamos con Elisa Carrió sobre la situación en nuestro distrito. Sabemos que la realidad con la que lidiamos los matanceros tendrá fin cuando logremos un Contrato Moral», describió un dogmático Flores.

No fue la única definición política de la jornada. El chocolatoso paso por la cooperativa dejó otra frase, tal vez arrojada a la interna de Juntos por el Cambio. «Faltan huevos!», exclamó Carrió.

En La Juanita, en todo caso, los huevos sobran.

DS

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