Cristina Kirchner en Santa Cruz: reto a la locutora que la llamó “excelentísima”, revoleo de ministros y los “adictos” a sacar dólares

Además de críticas contra el exministro Martín Guzmán, al que tildó de irresponsable y destituyente por presentar su renuncia vía Twitter, y palos contra la gestión de Mauricio Macri, el discurso de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner en El Calafate dejó, como siempre, varias notas de color como un lapidario reto a la locutora, un gestito cuando se habló de funcionarios que sí funcionan y un «dale dale» para arengar al intendente de El Calafate, Javier Belloni, a decir una crítica. 

El gesto de silencio ante funcionarios que funcionan

La frase de los «funcionarios que no funcionan» se convirtió ya en un clásico de la gestión de Alberto y Cristina Fernández. La vicepresidenta la dijo en un acto en La Plata, en diciembre 2020 , pero vuelve cada vez que la exmandataria tiene entre ceja y ceja a algún funcionario albertista.

«Agradecido con los funcionarios que funcionan, por lo menos los míos, lo digo yo, lo pienso yo», dijo el intendente K y enseguida la vicepresidenta apeló a un gesto en medio de aplausos. Se llevó su mano a la boca como cerrando sus labios. 

«No voy a revolear ningún ministro»

La expectativa sobre el discurso de Cristina Kirchner generaba señales de alarma en Casa Rosada. Después de cada una de sus volcánicas apariciones, algún funcionario salió eyectado de su cargo, como ocurrió con María Eugenia Bielsa (Vivienda), Juan Pablo Biondi (vocero presidencial) y Matías Kulfas (Producción). Algo parecido ocurrió con Guzmán, que dejó el cargo tras las sucesivas demostraciones públicas en su contra por parte de CFK.

Ahora, en el auditorio de El Calafate, la tensión se sentía en el aire hasta que la propia vicepresidenta apeló a una ironía. «No voy a revolear a ningún ministro, quédense todos tranquilos», dijo en respuesta a un comentario que le hicieron desde la tribuna en medio de un elogio a la gobernadora Alicia Kirchner, exministra de Desarrollo Social. Hubo aplausos y muchos respiraron en Balcarce 50. 

El lapidario reto de Cristina a la locutora

El discurso de Cristina Kirchner arranco con un reto. Fue lapidaria. Antes de proferir ninguna palabra, la vicepresidenta se enojó con la locutora oficial del acto que la presentó como la «excelentísima» vicepresidenta de la Nación.

«Para la próxima, querida, nunca más me digas excelentísima, que detesto que me digan excelentísima, con Cristina y señora vicepresidenta está bien», lanzó. «Alcanza y sobra», siguió. Hubo aplausos y risas incómodas. 

Cristina, al intendente K por una crítica al Gobierno: «Decila, decila»

La titular del Senado alentó al intendente de El Calafate cuando el santacruceño amagó con decir en público una crítica contra el Gobierno Nacional. Javier Belloni destacaba el Previaje porque le dio posibilidad a muchos de conocer Santa Cruz cuando de repente se frenó. «Le dije eso al ministro y también otra cosa que pensaba…», soltó y empezó a dudas.

Enseguida, CFK lo miró y fue tajante. «Decila, decila», le repitió. Fue entonces cuando Belloni disparó su dardo a la gestión. «Me parece que a nosotros, al proyecto nacional, a veces nos falta comunicar mejor», sostuvo mientras la vice asentía a su lado. 

Las críticas a Guzmán

Como era de esperar, la vicepresidenta se despachó contra el ex ministro de Economía, Martín Guzmán, que renunció el sábado pasado a través de una carta en Twitter, cuando ella estaba dando un discurso en Ensenada, en el que tambien lo cuestionó.

Dijo que la renuncia del economista «fue un acto de irresponsabilidad política» y lo tildó de desestabilizador.

«No oculto las diferencias que tengo con el Presidente», explicó además en un tramo de su discurso, que fue muchísimo menos vehemente que los pronunciados en otras oportunidades. ¿Será producto del reencuentro de ambos? Presidente y vice volvieron a hablar después de varios meses de peleas y hubo, además de chats, dos encuentros cara a cara en las últimas horas.

«Ayudar no es esconder la mugre abajo de la alfombra»

«Yo quiero ayudar», dijo Cristina Kirchner en su discurso en El Calafate, su lugar en el mundo. Acto seguido, fue tajante. «Pero ayudar no es callarse la boca y esconder la mugre abajo de la alfombra, no, no, no, así no se ayuda».

«Se ayuda diciendo la verdad y si estamos equivocados, y si estoy equivocada que me convenzan, pero no a fuerza de ‘no, no, no hay que decir esoooo’, no, no, no. A mi con argumentos y razones me llevan a cualquier lado, a las trompadas y cachetadas a ninguno. Que lo sepan todos y todas», disparó.

Adictos, dólares y Mandrake el mago

Cristina Kirchner también defendió el cepo. «Si no los dejar sacar los dólares del país, se comportan como adictos. Se comportan como adictos. ‘De cualquier manera te los voy a sacar, si no puedo por las buenas será por las malas’. Y cuando dicen por las malas estallan la economía del país, ha sido así históricamente».

«Sobre esto es que digo argentinos que hay que ponerse de acuerdo. Así como el año que viene gane Mandrake El Mago y su amiga Lorna, no va a haber solución para este problema estructural de la economía argentina, que lo constituye la economía bimonetaria», sentenció.

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